Si inviertes en una buena rutina de skincare, usas protector solar todos los días y eliges cuidadosamente tus productos de maquillaje, hay un detalle que podría estar arruinando todo ese esfuerzo: las herramientas que utilizas para aplicarlos.Brochas, esponjas, peines y cepillos acumulan células muertas, grasa, residuos de maquillaje, productos para el cabello, polvo e incluso microorganismos que, con el paso de los días, pueden terminar sobre tu piel o cuero cabelludo.La buena noticia es que mantenerlos limpios no requiere una rutina complicada. Lo importante es hacerlo con la frecuencia adecuada.Te contamos cada cuánto lavar tus brochas te maquillaje. Foto: Generada con IALa frecuencia depende del tipo de producto con el que las utilices.Brochas para base, corrector y productos en crema: al menos una vez por semana.Brochas para rubor, bronzer e iluminador en polvo: cada 7 a 10 días.Brochas para sombras de ojos: una vez por semana si las utilizas diariamente.Brochas para labios: después de cada uso o cada vez que cambies de color.Esponjas de maquillaje: idealmente después de cada uso y, como mínimo, varias veces por semana.Limpiarlas con regularidad evita que los pigmentos se mezclen entre sí y ayuda a que el maquillaje se aplique de forma más uniforme.Leer también: ¿En qué orden se aplica el maquillaje para que dure todo el día?[Publicidad]Muchas personas eliminan los cabellos atrapados, pero olvidan que entre las cerdas también se acumulan grasa, residuos de shampoo en seco, aceites, polvo y productos de styling.Los especialistas recomiendan retirar el cabello después de cada uso y realizar una limpieza profunda aproximadamente una vez por semana, especialmente si utilizas productos fijadores o tienes el cuero cabelludo graso.Si tu cabello es muy seco o lavas menos veces a la semana, puedes espaciar la limpieza cada dos semanas, siempre procurando retirar los residuos visibles.[Publicidad]Es importante que laves tus peines y cepillos. Foto: Generada con IALas brochas pueden lavarse con un limpiador específico o con un jabón suave. Lo importante es humedecer únicamente las cerdas, evitar que el agua llegue al mango o al pegamento que las sostiene y dejarlas secar completamente en posición horizontal.En el caso de los peines y cepillos, primero retira todos los cabellos atrapados. Después, lávalos con agua tibia y un poco de shampoo o jabón neutro para eliminar grasa y residuos. Déjalos secar al aire antes de volver a utilizarlos.Además de afectar el acabado del maquillaje o dejar residuos en el cabello, las herramientas sucias pueden favorecer la acumulación de bacterias y hongos.[Publicidad]En el rostro, esto puede traducirse en brotes de acné, irritación o poros obstruidos. En el cuero cabelludo, los residuos pueden contribuir a una sensación de suciedad, exceso de grasa e incluso disminuir la eficacia de los productos capilares.Limpiar brochas y peines probablemente no sea la parte más emocionante de una rutina de belleza, pero sí una de las más importantes. Dedicar unos minutos cada semana ayuda a prolongar la vida útil de tus herramientas, mejora la aplicación del maquillaje y contribuye a mantener tanto la piel como el cabello en mejores condiciones.Después de todo, de poco sirve invertir en buenos productos si las herramientas que los aplican no reciben el mismo cuidado.[Publicidad]Leer también: Errores comunes que cometemos al desenredar el cabelloRecibe todos los viernes Hello Weekend, nuestro newsletter con lo último en gastronomía, viajes, tecnología, autos, moda y belleza. Suscríbete aquí: https://www.eluniversal.com.mx/newsletters/