Los residuos plásticos retirados de ríos amazónicos han encontrado un nuevo destino en Belém, capital de Pará, donde se transforman en grava utilizada en la fabricación de componentes para la construcción. La tecnología, desarrollada por la startup paraense FlexStone en colaboración con investigadores de la UFPA (Universidad Federal de Pará), utiliza los residuos plásticos recogidos por el proyecto Promares, una iniciativa destinada a reducir la basura plástica en ríos y océanos brasileños.El coordinador del proyecto en el estado, Neyson Mendonça, afirma que el proceso transforma un pasivo ambiental en una materia prima de alto valor añadido. "La tecnología genera nuevas oportunidades de trabajo e ingresos para las cooperativas de reciclaje, promueve la inclusión social y contribuye a una cadena productiva más sostenible en la Amazonía", afirmó.
Según el CEO de FlexStone, Rodrigo Hühn, la diferencia de este proceso es que aprovecha prácticamente cualquier tipo de plástico, sin separación por color o composición y sin consumo de agua. "Transformamos un residuo que acabaría en vertederos o degradándose en microplásticos en un agregado para la construcción", destaca.
La grava ecológica ya se utiliza en bancos de plazas, jardineras y papeleras en canales revitalizados por el ayuntamiento. La tecnología también dio lugar a un prototipo de vivienda sostenible en el Parque de Ciencia y Tecnología Guamá, construido con ladrillos de grava ecológica e incorporando el equivalente a unas 300.000 botellas PET.










