La cosa parece ir en serio. El mercado laboral estadounidense arrojó en julio un jarro de agua fría a los que esperaban un repunte tras los decepcionantes datos del mes anterior con la pérdida de 23.000 empleos y un estancamiento de la tasa de paro en el 4,1% (una décima menos que en junio). Un evolución que muestra la debilidad de la economía y aleja las expectativas de una pronta subida de tipos de la Fed para controlar la inflación.Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS por sus siglas en inglés) rompen con las previsiones del mercado que estimaban la creación de 80.000 empleos. No solo so: también revisó a la baja los datos de meses anteriores, lo que agrava el 'shock' de dos meses consecutivos de caída tras un arranque del año que se consideró sorprendentemente bueno.
Parece claro que el mercado flaquea ya en medio del aumento de los precios y la incertidumbre derivada de la guerra con Irán, aunque la resistencia de la demanda de los consumidores había animado hasta ahora las contrataciones. Esto ya no es así: el empleo disminuyó en la administración local, la educación y el comercio minorista, si bien siguió mostrando una tendencia al alza en el sector sanitario.













