Actualizado Viernes,
agosto
00:03No dejan de mirar hacia el cielo estos d�as los vecinos de Castrillo de la Reina contando casi las horas e imaginando el eclipse solar del pr�ximo mi�rcoles. Porque este peque�o y encantador pueblo burgal�s de la comarca de Sierra de la Demanda ser� uno de los enclaves privilegiados para disfrutar del espect�culo del astro rey. Claro que antes tienen otra ocupaci�n m�s urgente, la de ultimar cada detalle para que todo salga bien en la XXXIV Edici�n de la representaci�n de Los siete infantes de Lara que, cada noche de este viernes, s�bado y domingo, convertir� un a�o m�s a Castrillo en un escenario al aire libre, donde la Historia, el teatro, la emoci�n a raudales y la ilusi�n de toda una localidad volcada en este espect�culo se fundir�n bajo el cielo estrellado y el inigualable foco lunar.Hablamos de una de las representaciones hist�ricas m�s bellas que se pueden presenciar cada verano en Castilla y Le�n. Y que destaca por el hecho de que, de un modo u otro, involucra a todo el centenar de vecinos censados en el pueblo, los int�rpretes de la obra. Una poblaci�n que se multiplica por tres o por cuatro en fechas estivales, incluidos muchos castrillenses de coraz�n que tienen marcada como ineludible la vuelta al pueblo este fin de semana para convertirse en actores, figurantes, ayudantes de producci�n, acomodadores, responsables de atrezo o cualquier otro menester que haga falta para que la representaci�n de Los siete infantes de Lara sorprenda cada vez m�s a los espectadores que asisten a las funciones desde todos los rincones de Burgos y de otras partes. Todos llamados por la expectaci�n que genera la recreaci�n de una leyenda con trasfondo hist�rico bien documentado sobre un importante episodio de las postrimer�as del siglo X.Otra escena de 'Los Siete Infantes de Lara'.E. M.En un tiempo en el que el Condado de Castilla ganaba autonom�a del Reino de Le�n y consolidaba su expansi�n hacia el Duero, entonces frontera disputada entre cristianos y musulmanes, tuvo lugar la disputa entre las dos familias nobles que rivalizaban en la comarca que nos ocupa y la vil traici�n que acab� con la decapitaci�n de los siete infantes de Lara, meollo del argumento de esta leyenda teatral que no conviene destripar del todo. No faltan giros sorprendentes y de gran intensidad dram�tica en la historia, que en su segunda parte recrea la odisea de Mudarra, nacido en la C�rdoba acaudillada por Almanzor, que cuando conoce sus or�genes y verdadera identidad, no ceja en viajar hasta Castilla para "hacer en el traidor justa venganza" por la muerte de sus siete hermanos."En este pueblo hab�a una gran tradici�n teatral, y yo recuerdo hasta mujeres muy ancianas hace much�simos a�os recit�ndome La vida es sue�o. Y nos llegamos a meter con Fuenteovejuna. Pero nos dimos cuenta de que no pod�amos contar con la cantidad de gente que exig�a y nos pusimos a investigar en otros cl�sicos, hasta que dimos con Los siete infantes de Lara", nos cuenta Abilio Abad Izquierdo, adaptador del texto a partir del c�lebre cantar de gesta medieval y de la tragicomedia El bastardo Mudarra, de Lope de Vega, y director de este singular montaje que se representa cada agosto desde 1991.Con orgullo, Abilio destaca que la obra, adem�s de haberse convertido en una se�a de identidad de Castrillo de la Reina en toda la comunidad, es una extraordinaria v�a para "comunicarse, socializar, estar ah�, divertirse o lo que fuere" de los vecinos. Y es que, aunque las representaciones se concentran en un solo fin de semana, durante todo el a�o hay que involucrarse en los ensayos, cuando se pueden, en los cambios del montaje que se introducen cada edici�n para ganar en espectacularidad, en los arreglos o confecci�n de nuevos trajes, con gran rigor hist�rico, y en tantas cosas que rodean este proyecto colectivo.Espectadores de una edici�n pasada en Castrillo de la Reina.E. M.El bonito entorno del atrio de la iglesia de Castrillo es el escenario que acoge las funciones. Y unos 50 vecinos se meten en la piel de los distintos personajes. Desde los que encarnan a los protagonistas de la leyenda a los figurantes, todos se saben con la responsabilidad de dar vida a una historia que hunde sus ra�ces en un pasado ya muy lejano pero que sigue dotando de idiosincrasia a la comarca en la actualidad."Los actores, por la dicci�n, o por lo que sea, conectan con el p�blico porque manejan el lenguaje como aut�nticos profesionales. Y el p�blico entra de manera exagerada. Yo recuerdo en una funci�n a una se�ora ya bastante mayor, sentada en las primeras filas, imbuida por la emoci�n de lo que estaba viendo, levantarse y decir '�m�talo, m�talo, m�talo!', que me hizo mucha gracia", recuerda con orgullo Abilio Abad Izquierdo. "Curiosamente, lo m�s complicado no es el tema de los actores, sino el nivel del montaje, de escenograf�a, que es complicado desarrollarlo en un pueblo peque�o como el nuestro. Pero con mucho trabajo, con mucho esfuerzo y con muchas personas que colaboran, lo vamos manteniendo. Hay que mover toneladas de madera, de cables, de ropa. Y eso no se hace solo", prosigue el entregado director.Uno de los int�rpretes, en el escenario.E. M."Cegaron en su presencia mis ojos, mis regocijos hicieron fin en su ausencia, porque de ojos a hijos hay muy poca diferencia", volver� a lamentar en Castrillo el revivido noble Gonzalo Gustios al conocer el triste destino de sus siete hijos, los siete infantes de Lara. A buen seguro que el p�blico se conmover�. Y todos los vecinos del pueblo sentir�n que la misi�n se ha cumplido. Abilio se dar� un respiro, muy corto, s�lo hasta septiembre, cuando empezar� a pensar "en cosas para cambiar o mejorar" para la edici�n del pr�ximo a�o. Porque el espect�culo nunca se detiene.













