Durante una excavación en la región autónoma de Ningxia, en el noreste de China, un equipo de arqueólogos ha encontrado vino de grano líquido de hace unos 2.300 años conservado en una vasija de bronce. El descubrimiento, correspondiente al período de los Reinos Combatientes (475-221 a. C.), aporta nuevas evidencias sobre el desarrollo de las técnicas de elaboración de bebidas alcohólicas mucho antes de la unificación del imperio chino.

El descubrimiento se produjo en el cementerio de Shanjiabu, donde los arqueólogos localizaron una vasija de bronce con una característica forma de cabeza de ajo. En su interior permanecían 3.740 mililitros de líquido, una cantidad importante teniendo en cuenta el tiempo que ha pasado. Tras someter la muestra a diversos análisis científicos, los especialistas confirmaron que se trataba de una bebida alcohólica fermentada elaborada a partir de cereales.

¿Cómo ha conseguido mantenerse durante tanto tiempo?

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los investigadores es el extraordinario estado de conservación del líquido halldo dentro del recipiente. Según los estudios realizados, la vasija de bronce disponía de un sistema de doble sellado, recubierto con telas y protegido por una capa de barro orgánico. Este 'sistema' redujo al mínimo la evaporación del contenido y permitió que la bebida permaneciera en estado líquido durante más de dos milenios.