EXPANSI�N

Actualizado 7

AGO.

2026 - 08:56Una trabajadora del servicio de limpieza.Foto: EFEUno de los debates que se deben abordar cuando se inicie el curso pol�tico es el del aumento de las cifras de absentismo, a tenor de las advertencias que han lanzado las organizaciones empresariales y al debate social que se ha entablado. La creciente presi�n del elevado volumen de procesos de incapacidad temporal esconde un impacto estructural que va m�s all� del coste. La factura de las bajas laborales asciende a 34.000 millones de euros al a�o, entre las prestaciones que abona la Seguridad Social (18.000 millones) y el coste que asumen las empresas (16.000). Pero, si tenemos en cuenta el impacto en t�rminos de p�rdida de productividad, este dato escala de forma exponencial. En un pa�s donde la productividad media por ocupado se sit�a por debajo del nivel de 2019, hay que analizar con cuidado las causas que han provocado que las tasas de absentismo est�n creciendo a un fuerte ritmo. Cerca de 1,6 millones de personas faltan cada d�a a su puesto de trabajo (1,2 millones por baja m�dica). Aunque el empleo ha crecido notablemente en los �ltimos a�os, las bajas por incapacidad temporal lo han hecho de forma exponencial (un 133% en la �ltima d�cada seg�n la patronal de mutuas de accidentes de trabajo). Es cierto que hay un envejecimiento de la poblaci�n ocupada y que la situaci�n de los servicios p�blicos de salud abona el terreno para que los procesos se alarguen. Por otra parte, la Airef ha detectado que el 25% de las personas acumulan m�s de la mitad de los procesos. Este escenario general implica una p�rdida de competitividad y las patronales han dado la voz de alarma. El 99% de las empresas en Espa�a son pymes y aut�nomos con empleados a cargo, para las que estas ausencias acarrean, adem�s, un importante perjuicio organizativo. Un efecto que se agrava en un contexto de escasez de mano de obra ante la complejidad de cubrir ciertos perfiles. Y este tel�n de fondo obliga a tomar medidas que amortig�en el impacto. Las empresas piden a la Seguridad Social que se adopten medidas para reducir la factura, mejorando la gesti�n, elevando los controles y permitiendo un papel m�s activo de las mutuas de accidentes de trabajo -hasta el punto que puedan dar el alta-. En todo caso, parece que el debate es ya insoslayable y cualquier soluci�n deber� de involucrar al Gobierno, patronal y a los sindicatos, que deber�an recuperar un di�logo social fruct�fero abandonado en los �ltimos tiempos.Opini�nEditorial