Pasadas las 01.00 horas del jueves, de madrugada y aún con las emociones a flor de piel después de las seis medallas en el Europeo de París (un oro), Iris Tió (Barcelona, 23 años) encabezaba la expedición española en El Prat. Sonriente, orgullosa, atendió a los medios y se fue con su abuela para su casa de Barcelona, un remanso de paz donde puede contemplar toda la ciudad. A dormir. Ni abrió el móvil, ni respondió mensajes en sus redes sociales. Desayunó con su abuela y se puso manos a la obra con las entrevistas para explicar con palabras lo que consiguió con sus bailes en la piscina de Saint-Denis, otro recuerdo imborrable para su ya extensa carrera.¿Le dio tiempo a digerir las seis medallas, el oro en solo técnico y todo lo vivido en este Europeo de París?No he podido, estoy todavía excitada. De hecho, quería descansar en el avión y no me dejaron hacerlo.¿Por qué?Llegamos y nos invitaron a estar en la cabina con los pilotos en la salida y en la llegada. Fue brutal. No lo olvidaré, la mejor montaña rusa de mi vida. Luego, llegar a Barcelona y ver la nube de periodistas, fue todo emocionante. Me vino a buscar mi abuela y nos fuimos a casa porque mis padres no pudieron volar hasta este mediodía (ayer). Me fui a dormir y desayuné con mi abuela. Este viernes ya desconectaré porque lo necesito.¿Cuántos mensajes ha recibido estos días?He recibido tantos whatsapps que no he podido ni mirar ni siquiera abrir uno. Y en Instagram cada vez que entraba me aparecían más de cien mensajes, porque la aplicación no te permite mostrar más notificaciones.¿Qué balance hace?Acabé muy contenta. En lo individual lo bueno es que me sentí muy fuerte físicamente; este año no competimos tanto y pudimos trabajar mejor la parte física. En los Mundiales de Singapur (julio de 2025) las piernas me hacían más daño. En París aguantamos muy bien. No podía dormir de los nervios, pero tenía claro lo que debía hacer. Y en equipo nos quedamos muy cerca de Rusia, las intimidamos, y nunca había tenido esa sensación con ellas.¿Cree que el crossfit fue clave en esa mejora física?Sí, sí. Nos ayudó a construir más músculo. Cada época del año hacíamos ejercicios diferentes y muy completos.Usted hace un balance positivo, Andrea Fuentes es más crítica, habla de “hostión antes de triunfar”. ¿Cómo valora usted la estrategia de tener menos dificultad en las coreografías?Apostamos por eso y se notó; quizás habríamos quedado mejor y podíamos superar a Rusia con un punto más. Lo bueno es que nos acercamos mucho, por lo que si hubiéramos subido algo, las habríamos ganado. Hay que encontrar el equilibrio. Hay que probar estas cosas. Tenemos por delante todo el verano para reflexionar. El año que viene competiremos más y tendremos feedback.Habla de Rusia. ¿Cómo vivieron el hecho de que les copiaron una figura de un día para otro?Nos copiaron una figura única, diseñada por nosotras. Era una idea muy buena para subir la dificultad. Ningún país lo había hecho hasta París, por lo que era evidente. No solo nosotras, todos los países vieron que nos copiaron de forma estratégica para ganarnos porque en la preliminar habían visto que la diferencia era mínima. Fueron los puntos que nos faltaron. No fue ético. Rusia hace lo que sea para ganar, ellas están dispuestas a todo. Es un honor que nos copien. Pero a partir de ahora cambiaremos. No lo enseñaremos en los entrenamientos. Nos la guardaremos.El deporte es copiar, pero para que la gente lo entienda, en natación artística nunca se copia de un día para otro, ¿cierto?Exacto, no en la misma competición. Pero al final nadie los ha penalizado. Nos quedamos con que descolocamos a Rusia y tuvo que llegar a ese extremo.¿Usted está pendiente de sus récords, de las medallas que lleva y de a cuántas está de Ona Carbonell o Gemma Mengual, por ejemplo?No he leído mucho sobre eso. Me interesa y es chulo verlo, pero lo que realmente me motiva es el oro, es ganar cuantos más mejor, ir ampliando mi colección. Me hizo mucha ilusión este en particular porque de niña siempre me decían que debía mejorar la parte técnica. Para eso es para lo que trabajo, para ganar oros.Usted ha dado un salto mediático en los dos últimos años con tantas medallas, como solista del equipo, con los oros logrados. ¿Cree que mantiene los pies en el suelo?Este último año lo he notado mucho. Y sí, aprendí a tener los pies en el suelo y a mantener mi vida normal. No ha cambiado nada. Está claro que tengo más entrevistas, pero estoy contenta, he aprendido a gestionar estas cosas aunque todavía me falta; me siento más fuerte, tengo unos buenos representantes que me cuidan. Debo acostumbrarme a esta vida. Y estoy muy feliz por la gente que valora lo que hacemos y que me anima. En este Europeo competí pensando en toda la gente que me ayuda de toda España y del mundo. No era consciente, pero recibí mensajes de seguidores de todos los sitios y la gente me para por la calle. Competir con eso es guay.Lee también¿En qué cree que debe mejorar para no perder el estatus?En la parte técnica siempre hay margen de mejora. Y en las alturas. Viendo el vídeo de mi oro en solo me daba cuenta de movimientos torcidos o mejorables que hubieran subido la nota todavía más.¿Hasta que punto es revolucionaria Andrea Fuentes?Hasta el máximo nivel. Cuando crees que no puede hacer nada, ves otra idea más revolucionaria que ya está preparando. Me encanta, va al límite con todas las posibilidades. Tiene una mente imparable. Y con Víctor Cano (su marido y entrenador de las acrobacias) hacen una pareja increíble. Es un reguero de ideas e inspiración, y sí nos inspiran a todas.¿Ha sido una catarsis?Sí, aprendimos a disfrutar desde que llegó. Antes quizás veíamos la sincro de otra manera, y ahora todo es diferente.