Los migrantes subsaharianos han sido la principal víctima de la crisis humanitaria de Ceuta. Helena Maleno, fundadora de la ONG Caminando Fronteras, asegura a Público que hay personas en los hospitales marroquíes ingresadas por "apaleamientos y violaciones". "Son sobre todo personas subsaharianas, los hombres con fracturas y las mujeres han sufrido violencia sexual", denuncia la activista.PublicidadMarruecos, el último país de tránsito antes de Europa para muchas personas migrantes, es uno de los lugares donde estas vulneraciones de derechos humanos se repiten con frecuencia, según denuncian las ONG. "La situación es terrible. Muchas de las personas que han llegado a Ceuta son potenciales demandantes de asilo que huyen de sus países, pero también, cuando han llegado a Marruecos y cuando han intentado cruzar, han sufrido violencias. Por eso deben ser protegidas por el Estado español", reclama Maleno.A Ceuta han conseguido llegar personas que huyen de países marcados por la guerra o la inestabilidad como Sudán, Chad, Yemen o Malí que para llegar a España han recorrido miles de kilómetros atravesando países donde, lejos de encontrar protección, numerosas organizaciones internacionales llevan años documentando detenciones arbitrarias, violencia física, agresiones sexuales, extorsiones y deportaciones forzosas."Muchos son sudaneses, hay que imaginar lo que supone un viaje desde Sudán hasta Marruecos atravesando países como Libia o zonas afectadas por el conflicto de Malí. Son territorios en una situación de total ausencia de derecho y eso hace que las personas migrantes sean muy vulnerables, especialmente las mujeres durante ese tránsito", destaca Mauricio Valiente, director general de CEAR.Cuando finalmente consiguen llegar a España, añade, los equipos de las organizaciones humanitarias se encuentran con las consecuencias de ese viaje. "Cuando podemos atenderlas, constatamos las violencias físicas que han sufrido, las extorsiones para poder continuar con su trayecto y las violaciones y agresiones sexuales, que son bastante habituales. Todo eso refuerza la idea de que nadie emigra por gusto. En el fondo, hay un conjunto de razones que impulsan a buscar protección o una vida mejor".PublicidadAmnistía Internacional recuerda que Marruecos acumula "una larga trayectoria de abusos" contra personas migrantes y solicitantes de asilo en las zonas fronterizas. La organización ha denunciado redadas ilegales, detenciones arbitrarias y el traslado forzoso de migrantes y solicitantes de asilo desde campamentos y viviendas cercanas a las fronteras españolas hasta el sur de Marruecos e incluso hacia zonas desérticas. También ha alertado de la falta de transparencia de las autoridades marroquíes y la "impunidad de los agentes implicados en malos tratos" y crímenes de derecho internacional a personas migrantes.Los acuerdos de externalización de fronterasEstas violencias que las personas migrantes sufren durante el trayecto no pueden entenderse sin la política de externalización de fronteras impulsada por la Unión Europea. España ha sido uno de los primeros países en apostar por este modelo, basado en trasladar el control migratorio más allá de sus propias fronteras mediante acuerdos con países de origen y tránsito, como Marruecos."Marruecos utiliza el rol y el poder que le ha dado esta necropolítica migratoria de la Unión Europea para chantajear a los países europeos", sostiene el periodista y escritor Youssef M. Ouled. "La UE y España saben perfectamente qué prácticas van a poner en marcha estos gobiernos porque desde hace muchísimos años se está documentando cómo Marruecos deja a personas en mitad del desierto o cómo retiene a personas migrantes en las fronteras de Ceuta y Melilla. Sin embargo, se siguen pagando millonadas para que sigan haciendo el trabajo sucio de la Unión Europea", denuncia.PublicidadHelena Maleno también relaciona lo sucedido en Ceuta con Israel. "Recordemos que la tecnología sionista, que está siendo utilizada en Gaza, es la que se vende mayoritariamente para el control de las fronteras. Hay que poner también la mirada en los beneficios que las muertes de estas personas están provocando, o van a dar, a todas estas empresas y a todos estos intereses geopolíticos", apunta.Marruecos un país "inseguro" para los migrantesEl último informe de la ONG Border Resistance, publicado antes de esta crisis humanitaria, también apunta que Marruecos se ha convertido en un lugar cada vez más "inseguro" para las personas migrantes y solicitantes de asilo, especialmente para quienes son negros.El documento recuerda la tragedia de Melilla ocurrida el 24 de junio de 2022, cuando al menos murieron 37 personas y desaparecieron 70. Denuncia que cerca de un millar de migrantes fueron trasladados por la fuerza hacia ciudades alejadas del norte de Marruecos, como Beni Mellal, Ouarzazate o Safi, e incluso hasta la frontera con Argelia. Entre ellos había personas heridas o con discapacidad que, según la organización, fueron desplazados miles de kilómetros sin recibir atención médica ni darles comida ni bebida.Otras personas fueron detenidas por delitos como violencia contra la policía, rebelión o entrada irregular en Marruecos, llegando a ser condenados con penas de hasta die años de cárcel.Además, la organización documentó el pasado mes de mayo agresiones violentas contra trabajadores agrícolas sudaneses en la región de Agadir. Según el informe -que aporta fotografías de los hechos- además de sufrir robos, varios migrantes fueron atacados con machetes y espadas bajo amenazas de muerte. Aseguran que uno de ellos falleció tras ser degollado y, según Border Resistance, no existen datos sobre la apertura de una investigación.El informe también denuncia la situación de los solicitantes de asilo yemeníes, que permanecen durante años con sus expedientes sin resolver y sin acceso efectivo a protección. Recoge denuncias sobre la falta de atención sanitaria, obstáculos para acceder a la educación y la ausencia de soluciones duraderas pese a que la guerra continúa devastando Yemen. Incluso relata el intento de un solicitante de asilo de prenderse fuego frente a la sede de ACNUR en Rabat como acto desesperado para denunciar su sufrimiento ante la espera interminable sobre su expediente.Los subsaharianos no serán devueltos a MarruecosEl director general de CEAR recuerda que en el caso de las personas que ya se encuentren en Ceuta y no sean marroquíes no pueden ser devueltas a Marruecos. "En la práctica, solo acepta a sus propios nacionales. No acepta a los subsaharianos de vuelta al país, a pesar del convenio de devolución que tiene firmado con España", señala. Por ello, explica que, si finalmente sus solicitudes de protección fueran rechazadas, todavía podrían tener la posibilidad de obtener una autorización de residencia por razones humanitarias.PublicidadAdemás, considera que, a pesar de los acuerdos con Marruecos, España debe tener en cuenta que algunas personas marroquíes pueden reunir los requisitos para obtener protección internacional. "Hay personas perseguidas por motivos políticos, por orientación sexual o víctimas de violencia que no encuentran protección efectiva. Que un país sea considerado seguro por la UE, no significa que sea la realidad", denuncia.Para CEAR, la prioridad en Ceuta es que todas las personas que han llegado a la ciudad puedan acceder al procedimiento de protección internacional. El director general de la organización lamenta que muchos solicitantes de asilo aún no han podido realizar la petición de asilo, a pesar de que el Pacto Europeo de Migración y Asilo establece un plazo de cinco días para la primera toma de datos. "Realmente, no se están pudiendo cumplir los plazos porque hay muchas personas que todavía no han podido ser registradas en ese primer triaje. CEAR tiene a sus abogados trabajando para agilizar la situación pero depende mucho de que el Ministerio del Interior tenga capacidad para tomar las declaraciones y formalizar el asilo", señala Valiente.