El estudio Alonso Franchini transformó un departamento de Palermo en un hogar personalizado, donde la arquitectura y el diseño acompañan la vida cotidiana, el trabajo y el deseo de compartir.7 de agosto de 202600:003'minutos de lecturaDiez años atrás -puede que más-, la arquitecta Claudia Alonso y la interiorista Constanza Franchini -fundadoras del estudio Alonso Franchini- asesoraron a Gustavo en lo que por aquel entonces era su hogar. Por eso, cuando sus profesiones y el deseo de tener un espacio más cómodo para la vida social impusieron la necesidad de un cambio, el abogado y psicólogo ya sabía a quién llamar. Los tres se conocían; sabían lo que en equipo podían hacer. Y se lanzaron a una nueva aventura.Iluminación (Iluminación Agüero).MAIA_CROIZET“Antes de que Gustavo comprara el departamento, recorrimos distintas opciones para evaluar cuál tenía el potencial de convertirse en el lugar que imaginaba. Más allá del estado de cada propiedad, nos interesaba entender si su estructura podía acompañar la forma en que quería vivir. Para nosotras, el proyecto comenzó en ese momento”, recuerda Franchini. Adaptar las formasLa búsqueda de Gustavo era clara: quería recibir a amigos y que la cocina fuera parte de los encuentros. Cortina americana (Hunter Douglas por Florencia Franchini). Sillón y mesas (Landmark).MAIA_CROIZETOtra de sus necesidades era dejar de hacer home office desde su living-comedor. Pronto, dieron con este departamento de 120m2 en Palermo que tenía gran potencial para lograrlo.Banco quebracho blanco (Barba Carpintería).
El negro como hilo conductor en un departamento a la medida de su dueño
El estudio Alonso Franchini transformó un departamento de Palermo en un hogar personalizado, donde la arquitectura y el diseño acompañan la vida cotidiana, el trabajo y el deseo de compartir.






