CIUDAD DE MÉXICO (AP) — La presidenta Claudia Sheinbaum dio un paso más en sus aspiraciones para explotar en México los yacimientos de gas natural no convencional al presentar el jueves un estudio elaborado por un comité de expertos que recomendó que sólo deben desarrollarse los proyectos de fracturación hidráulica o “fracking” con agua salada y que descartó la explotación de la cuenca de Tampico-Misantla.Pese a las críticas que ha recibido de ambientalistas, Sheinbaum ratificó el jueves su decisión de seguir adelante con las evaluaciones de los polémicos proyectos que podrían abrirle la posibilidad a México de disminuir la dependencia que tiene del gas proveniente de Estados Unidos, que es su principal proveedor. En la actualidad el país latinoamericano importa 75% del gas que utiliza.La técnica de fracturación hidráulica, que implica la inyección de agua con arena y algunos aditivos a presión suficiente como para provocar microfisuras en las rocas y favorecer el flujo del gas natural, ha sido rechazada por los ambientalistas que sostienen que consume y contamina el agua potable con químicos tóxicos y libera enormes cantidades de gas metano que agravan el cambio climático.
Al exponer los alcances de los estudios que realizaron los 54 especialistas invitados por el gobierno, José Antonio Hernández Espriú, investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirmó que para la fracturación hidráulica el grupo de expertos solo está recomendando que “se emplee exclusivamente agua salada” y que se descarte el uso del agua dulce debido a que está comprometida para el consumo humano, la agricultura y la ganadería.Hernández Espriú dijo en la conferencia presidencial matutina que se debe reutilizar y reciclar, al menos, 75% del agua empleada en los procesos y establecer un sistema permanente de monitoreo para evitar los daños ambientales.













