EditorialLa imagen de Felipe VI junto al presidente ceut� lanza un mensaje de apoyo institucional que la actuaci�n del Gobierno no ha transmitidoEl Rey recibe al presidente ceut�, Juan Jes�s Vivas, en el Palacio de Marivent.EFEActualizado Jueves,

agosto

23:30Audio generado con IAFelipe VI cubri� ayer con acierto institucional el vac�o pol�tico que ha dejado el Gobierno en la crisis de Ceuta. La decisi�n de recibir de urgencia en Marivent al presidente de la ciudad aut�noma, Juan Jes�s Vivas, tras el desaf�o sufrido en la frontera con la entrada de 72.000 inmigrantes constituye un gesto de enorme valor simb�lico al transmitir exactamente el mensaje que el Estado debe proyectar: Ceuta no est� sola. Sin invadir las competencias del Ejecutivo y respetando escrupulosamente el papel constitucional de la Corona, el Rey ha visibilizado un respaldo que la actuaci�n del Gobierno no ha logrado hacer llegar con claridad.El gesto cobra todav�a m�s importancia en el marco de una respuesta pol�tica manifiestamente insuficiente. El Gobierno se ha apresurado a dar por concluida una tragedia que ha dejado un centenar de muertos y cuyas consecuencias permanecen abiertas. Ceuta sigue soportando una presi�n extraordinaria sobre sus recursos y miles de menores contin�an pendientes de una soluci�n que exige la implicaci�n efectiva del conjunto del Estado.La cuesti�n, adem�s, desborda el �mbito migratorio. Lo ocurrido constituye un desaf�o a la soberan�a espa�ola y un episodio m�s de la presi�n que Marruecos ejerce peri�dicamente sobre la frontera sur. Precisamente por ello sorprende la ausencia de una respuesta diplom�tica proporcional a la gravedad de los hechos. Mantener una relaci�n estrat�gica con Rabat exige prudencia, pero no renunciar a defender los intereses nacionales.La escasa presencia p�blica de los ministros directamente responsables de gestionar una crisis que afectaba simult�neamente a la pol�tica migratoria, la seguridad y la acci�n exterior del Estado ha subrayado la sensaci�n de par�lisis. Esa falta de visibilidad ha alimentado la percepci�n de que el Ejecutivo no ha liderado una respuesta firme. El hecho de que Pedro S�nchez mantenga sus vacaciones contribuye, adem�s, a transmitir una imagen prematura de normalidad cuando buena parte de los problemas siguen sin resolverse.En ese contexto, la audiencia de Marivent adquiere una dimensi�n que trasciende la cortes�a institucional. El Rey encarna la unidad y la permanencia del Estado, por lo que su fotograf�a junto a Vivas env�a un mensaje inequ�voco tanto a los ceut�es como al exterior: Espa�a no considera a Ceuta una periferia olvidada, sino parte inseparable de su territorio que merece el m�ximo respaldo de sus instituciones ante un reto excepcional.Felipe VI, que ya expres� su �indignaci�n� tras la llegada masiva de inmigrantes y ayer adquiri� ante Vivas el �compromiso� de ir a Ceuta, ha entendido que el Estado necesita s�mbolos que refuercen la confianza cuando su eficacia se pone en duda. El Gobierno har�a bien en tomar nota. Los ciudadanos tienen derecho a esperar de �l liderazgo pol�tico, firmeza diplom�tica y una respuesta que refuerce la confianza en la capacidad del Estado para proteger sus fronteras. Todo ello ha estado ausente en la crisis de Ceuta.