"El rey está comprometido con la visita a Ceuta y la hará porque cumple sus compromisos", ha declarado ante la prensa Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, tras terminar la reunión que ha mantenido con Felipe VI en la tarde del 6 de agosto en el Palacio de Marivent, en Mallorca. El monarca convocó a Vivas unos días después de la crisis fronteriza que desató el cruce irregular desde Marruecos de unas 70.000 personas y que costó la vida a otras 141, según las últimas estimaciones.PublicidadDe cumplir con su palabra, la visita del rey Felipe VI a Ceuta sería la primera en su reinado, tras la abdicación de su padre, Juan Carlos I -envuelto en varios escándalos y casos de corrupción- en 2014. El emérito fue el último Borbón en pisar suelo ceutí, hace ya 21 años. Esta constituye la única visita de la Corona a estos territorios después de 40 años de dictadura. Aquel viaje tensó las relaciones entre Marruecos y España, en una dinámica que parece volver siempre al mismo punto de fricción: el generado entre las aspiraciones territoriales que Marruecos tiene sobre Ceuta y Melilla, y la reivindicación por parte de España de su soberanía sobre ambas plazas.El 5 de noviembre de 2007, Juan Carlos I y la reina Sofía aterrizaron en Ceuta, desde donde se desplazaron al día siguiente hasta Melilla. En ambas ciudades, los monarcas se dieron un baño de masas y participaron en sendos actos protocolarios. La fecha del viaje coincidía con el 32 aniversario de la Marcha Verde de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, región que España dejó a su suerte y que Rabat sigue ocupando ilegalmente casi en su totalidad. En su discurso en Melilla, el rey emérito afirmó que España era "un país abierto y solidario, integrado en la Unión Europea que, desde el respeto mutuo, cultiva relaciones de sincera amistad con sus vecinos".Sin embargo, aquella última afirmación había sido puesta en duda por Mohamed VI apenas unas horas antes de que Juan Carlos I pronunciara dichas palabras. En un comunicado emitido por la Casa Real alauita, el rey marroquí condenó la visita de los reyes españoles a Ceuta y Melilla, acto que calificó como un "paso contraproducente" y "lamentable" que atacaba "los sentimientos patrióticos sólidamente arraigados entre todos los componentes y sensibilidades del pueblo marroquí".Como corolario, Mohamed VI pedía a "las autoridades españolas" que asumieran "su responsabilidad en cuanto a las consecuencias" que tendría aquella visita, "que podría poner en peligro el futuro y la evolución de las relaciones entre los dos países". Algunas de estas consecuencias fueron tomadas de forma preventiva, antes incluso de que los reyes españoles pusieran un pie en la ciudades del norte de África. El 3 de noviembre, Marruecos llamó a consultas a su entonces embajador en España, Omar Azziman, desatando la primera crisis diplomática de los gobiernos de Zapatero.PublicidadEl diplomático marroquí volvió a su puesto en enero del año siguiente, después de que Miguel Ángel Moratinos, entonces ministro de Asuntos Exteriores, visitara Marruecos y entregara a Mohamed VI una carta de conciliación de José Luis Rodríguez Zapatero. Mohamed VI solo volvió a llamar a consultas a su embajador hasta 2021, cuando se hizo público que España había trasladado a la Península a Brahim Gali, líder del Frente Polisario, para que fuera tratado de covid-19.Los riesgos de la visita a CeutaCon todas las piezas sobre la mesa, la Corona española se encuentra en una encrucijada. Por un lado, la necesidad de dar apoyo y mostrar músculo en un territorio que considera soberano. Por otro, el riesgo de que la visita vuelva a sacudir las relaciones entre Marruecos y España en un momento en el que la UE tiene el ojo puesto en su frontera sur y en el que Ceuta -en palabras de su presidente, Juan Jesús Vivas- "está viviendo uno de los momentos más difíciles de su historia reciente".Este delicado equilibrio ha llevado a los dirigentes españoles a optar por la prudencia durante toda la historia de la democracia. Tal y como recordó un artículo del Sur publicado en 2007, "ni Leopoldo Calvo Sotelo ni Felipe González se atrevieron a poner en ellas [Ceuta y Melilla] un pie. Sí lo hizo Adolfo Suárez", mientras que José María Aznar lo hizo en calidad de líder del PP en campaña electoral. Según el medio andaluz, aquel año, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero había dado "un paso al frente, en parte para contrarrestar el mensaje de que con su Gobierno se resquebrajaba España".PublicidadEn cualquier caso, aquella visita contó con el respaldo del PP. Tal y como recoge el Sur, Zapatero informó previamente al entonces líder de los populares, Mariano Rajoy, que "no puso reparo" en aquel movimiento.