0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa ficción aprovecha el verano para entretener a los que no nos marchamos de vacaciones con relatos catastróficos. En pocos días se han estrenado un documental y una serie basados en tragedias reales y una película salvajemente inverosímil. El documental, Naufragio: pesadilla en el mar (Netflix), cuenta la aventura del crucero Costa Concordia, que, en 2012, naufragó en la isla de Giglio. Entonces se subrayaron la cobardía y la negligencia del capitán Francesco Schettino, que más tarde tuvo la cara dura de publicar un libro exculpatorio dedicado a las víctimas (32 muertos). El aliciente del documental: los testimonios aterradores de los viajeros y los miembros de la tripulación y la cronología de las comunicaciones entre Schettino y los que, desde el centro de control, intentaban evitar el naufragio.Una escena de 'Bomba en el Pan Am 103' BBC/World Production Bomba en el Pan Am 103 (Netflix) es una excelente serie británica sobre el atentado de Lockerbie. Balance: 270 pasajeros muertos y, en el pueblo de Lockerbie que recibió el impacto del avión, 11 muertos más. Aquí la masacre no fue por negligencia sino por el terrorismo, centrado en un agente de la inteligencia libia. La serie, con imágenes de la época (reacciones de Margaret Thatcher y Ronald Reagan), subraya la angustia de los familiares, la complejidad geopolítica de la investigación y los laberintos de la ayuda a las víctimas. Era el año 1988, en un mundo sin móviles y en el que la información que facilitaban las líneas aéreas era mejorable (espóiler: la Pan Am acabó arruinándose).Bomba en el Pan Am 103 es una excelente serie británica sobre el atentado de LockerbieLa película En mar abierto pertenece a la categoría de cine de evasión creado para que los que no pueden ir de vacaciones piensen, sobre los que sí pueden viajar: “Que se fastidien”. Es un rencor inofensivo, que se proyecta a un avión que, a causa de un pasajero negligente, sufre una explosión en la bodega de equipaje, logra amerizar, pero con tanta mala suerte que es asediado por un grupo famélico de tiburones. Su encanto: es un producto de serie B. Enseguida sospechas que el guion, entretenido y delirante, se ha hecho con una IA barata, juntando tópicos de cine de catástrofes aéreas y clichés de cine de tiburones. Ah, y el responsable del diseño de sonido es Oriol Tarragó, que confirma que, en verano, vayas donde vayas siempre te tropezarás con, como mínimo, un catalán.
Zumo de catástrofes, por Sergi Pàmies
La ficción aprovecha el verano para entretener a los que no nos marchamos de vacaciones con relatos catastróficos. En pocos días se han estrenado un documental y una serie basados en tragedias reales y una película salvajemente inverosímil. El documental, Naufragio: pesadilla en...








