Cristina Vidal llega cada jornada a Tribunales de Villa Dolores junto a Oscar González, su marido desde agosto de 2025. Entra como familiar directa del acusado, no como parte del proceso, al juicio oral que enfrenta el exlegislador por el choque fatal del 29 de octubre de 2022 en el Camino de las Altas Cumbres, donde murió la docente Alejandra Bengoa y dos adolescentes sufrieron heridas de gravedad.

Antes de ser la esposa que hoy lo acompaña en el banquillo, Vidal fue durante años la funcionaria que administró, en nombre de González, buena parte del poder territorial del peronismo en Traslasierra.

Maestra jardinera de formación, Vidal ingresó a la gestión pública a través de la política social provincial y llegó a coordinar el Centro Cívico del Oeste, oficina descentralizada que replicaba -y en los hechos superponía- programas del gobierno de Córdoba con los del propio municipio de Villa Dolores. Esa función la convirtió en la cara visible de la estructura de González en la región, al punto de compartir escenario con los gobernadores Juan Schiaretti y Martín Llaryora en actos e inauguraciones de obra en la zona.

Esa proyección tuvo, sin embargo, dos intentos electorales frustrados. En 2019 perdió la intendencia de Villa Dolores por apenas 383 votos frente a Gloria Pereyra. En 2023 volvió a presentarse con el respaldo explícito del oficialismo provincial -Vidal contó en campaña que había hablado con Llaryora, entonces candidato a gobernador, y que él le había prometido una visita- y con un despliegue de recursos que dirigentes de la zona describieron como el más importante que se recuerde en la ciudad. No alcanzó: terminó tercera, con menos votos que en 2019.