El hallazgo de una osamenta en Antiguo Cuscatlán, fechada en el 850 antes de Cristo, reactivó la hipótesis sobre la ubicación del señorío de Cuscatlán. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)El historiador Ricardo Castellón explicó que el reciente hallazgo de una osamenta en Antiguo Cuscatlán, a cargo del arqueólogo Carlos Manzano, fechada oficialmente en el 850 antes de Cristo, ha llevado a retomar la hipótesis de que esa región pudo haber sido la cabecera del antiguo señorío de Cuscatlán. Señaló que existen indicios históricos y arqueológicos que permiten esa especulación, aunque aclaró que no existe certeza sobre la localización exacta de la capital pipil antes de la llegada de los españoles.Durante la entrevista, Ricardo Castellón recordó que la llegada de Pedro de Alvarado y las tropas españolas en 1524 marcó el contacto con las poblaciones indígenas de la zona. Dijo que la falta de excavaciones profundas y la urbanización han dificultado confirmar o descartar estas suposiciones.PUBLICIDADEl historiador también mencionó que la riqueza arqueológica del territorio es considerable. Precisó que la osamenta encontrada corresponde al 850 antes de Cristo, y que esto, según los arqueólogos, ubica el hallazgo dentro del periodo preclásico, que comprende aproximadamente desde el 1,500 antes de Cristo hasta 250 después de Cristo. Explicó que podría estar vinculado a poblaciones olmecas o mayas, es decir, a un poblamiento anterior a la presencia pipil en el territorio.Castellón indicó que la zona de Antiguo Cuscatlán ha sido señalada por especialistas como un área densamente habitada en la antigüedad. Subrayó la necesidad de proteger estos hallazgos y destinar recursos para su estudio. “La necesidad de proteger este patrimonio es lo más apremiante”, destacó.PUBLICIDADRicardo Castellón afirmó que no existe certeza sobre la capital pipil y que la urbanización y la falta de excavaciones dificultan su localización. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)Ricardo Castellón explicó en la entrevista Frente a Frente, que las erupciones volcánicas han sido determinantes para la preservación de restos arqueológicos en El Salvador. Dijo que la región de Antiguo Cuscatlán estuvo asociada a una antigua laguna, que en realidad era un cráter volcánico. Añadió que la superposición de capas de ceniza de distintas erupciones ha ayudado a ocultar y conservar osamentas, cerámica y vestigios agrícolas.Castellón mencionó la erupción de la caldera de Ilopango, ocurrida alrededor del año 450 después de Cristo, como un evento que alteró el poblamiento de la región. También citó el caso de Joya de Cerén, un sitio ubicado en el occidente de El Salvador, que quedó preservado tras la erupción del volcán Loma Caldera, situado en las cercanías.PUBLICIDADRicardo Castellón comentó que la osamenta hallada en Antiguo Cuscatlán podría tener correspondencia con la primera fase de ocupación de Tazumal, aunque aclaró que los arqueólogos son quienes deben determinarlo. Explicó que esa relación temporal debe ser confirmada por especialistas y que en ocasiones los límites de los periodos históricos no son tan marcados, ya que existen transiciones entre distintas culturas y ocupaciones.Sobre Joya de Cerén, Ricardo Castellón señaló que corresponde a una época posterior, situada entre 500 y 600 después de Cristo. Indicó que este sitio quedó preservado de forma excepcional gracias a la erupción del volcán Loma Caldera, que cubrió el asentamiento. Destacó que Joya de Cerén es el único registro arqueológico conocido en América Latina de una aldea maya preservada en esas condiciones. Explicó que, al igual que en Pompeya, el sitio conserva áreas de cultivo, restos alimenticios dentro de objetos cerámicos y edificaciones completas, incluidas viviendas con techos.PUBLICIDADCastellón resaltó que estos tres sitios —Antiguo Cuscatlán, Tazumal y Joya de Cerén— muestran la riqueza y diversidad de la ocupación prehispánica en el territorio salvadoreño.La osamenta de Antiguo Cuscatlán pertenece al periodo preclásico y podría vincularse con poblaciones olmecas o mayas anteriores a la presencia pipil. (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)Ricardo Castellón invitó a la población a conocer sitios arqueológicos nacionales, especialmente Joya de Cerén, resaltando que es una oportunidad única para observar cómo vivía una comunidad maya en la región. Explicó que este sitio, preservado por la erupción de Loma Caldera, permite ver estructuras originales, utensilios, áreas de cultivo y vestigios alimenticios.También recomendó visitar Ciudad Vieja, en la zona de Suchitoto, donde se conservan vestigios de la primera villa de San Salvador. Castellón sugirió aprovechar las vacaciones para recorrer estos lugares, ya que cumplen una función educativa y cultural y facilitan el contacto directo con el pasado prehispánico y colonial del país.PUBLICIDADRicardo Castellón señaló que la disponibilidad de recursos condiciona el alcance de la investigación y la posibilidad de abrir más sitios arqueológicos al público en El Salvador. Explicó que el mantenimiento, la protección y la difusión del patrimonio arqueológico requieren esfuerzos y financiamiento, factores que inciden en el acceso de la población y en las oportunidades para el estudio y la conservación.El doctor Castellón comentó que existen hallazgos que no siempre se registran o hacen públicos, en parte por la preocupación de algunos propietarios sobre el destino de sus terrenos si se declaran de interés nacional. Explicó que factores como el saqueo y las limitaciones económicas o técnicas pueden dificultar el resguardo y estudio del patrimonio.PUBLICIDADLas erupciones volcánicas en El Salvador ayudaron a conservar osamentas, cerámica y vestigios agrícolas bajo capas de ceniza. (Presidencia de El Salvador/Handout via REUTERS)Castellón indicó que, en ocasiones, bienes culturales han pasado a museos extranjeros o colecciones privadas. Señaló que en distintos puntos del territorio hay estructuras que podrían corresponder a pirámides o asentamientos antiguos, en algunos casos cubiertas de tierra, lo que describió como una posible forma de conservación cuando no es viable intervenirlos.Ricardo Castellón es doctor en Filosofía por la Universidad de Colonia, doctor en Historia por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, máster en Dirección de Marketing por la Universidad Carlos III de Madrid y licenciado en Diseño por la Universidad José Matías Delgado de El Salvador.PUBLICIDADHa sido docente universitario, desarrollador curricular y consultor en comunicaciones e historia cultural. Entre 2018 y 2021 fue investigador posdoctoral y profesor en Alemania, y becario del Servicio Alemán de Intercambio Académico. Sus líneas de trabajo incluyen la vida cotidiana, la movilidad y la cultura alimentaria en Centroamérica.Actualmente, una de sus investigaciones se centra en el tráfico de bienes asiáticos durante la época colonial en Centroamérica. Señaló que, en documentos de archivo, ha encontrado referencias frecuentes a productos provenientes de China circulando en el territorio.El historiador indicó que este trabajo se desarrolla como parte de un proyecto en la Universidad Nacional Autónoma de México. Detalló que, tras consultar archivos en México y Centroamérica, ha comprobado que bienes asiáticos estuvieron presentes en El Salvador desde hace más de trescientos años. “Es básicamente lo mismo que estamos viviendo en la actualidad, solo que con una diferencia de tiempo considerable”, señaló.PUBLICIDAD