Instrucciones1. Prepara el aceite de albahaca: escalda un manojo y medio de albahaca (tallo y hojas) durante 10 segundos y pásalo a un cuenco con agua y hielo para fijar la clorofila y prevenir la oxidación. Escúrrelo bien y tritúralo con la misma cantidad de aceite de girasol u oliva suave y cuela la mezcla hasta obtener un aceite verde y muy aromático. Obtendrás cantidad suficiente para utilizar en elaboraciones durante los próximos días. Guárdalo en frío.2. Corta el calabacín en rodajas finas y marínalo en un cuenco con zumo de limón, sal, unas hojas de albahaca cortadas con las manos y aceite de oliva virgen extra durante diez minutos. Dale uno o dos meneos al marinado durante ese tiempo para que cada rodaja se impregne bien.3. En otro cuenco, mezcla la ricotta con ralladura de limón, Parmigiano rallado, sal y pimienta recién molida al gusto. Puedes utilizar otro queso curado como Pecorino, Granna Padano, Manchego, Gruyère o incluso un queso azul como La Peral o Savel.4. Corta el tomate en rodajas de un centímetro aproximadamente.5. Abre la barra de pan, cubre una rebanada con la ricotta y añade, en este orden, una cantidad generosa de calabacín, unas rodajas de tomate, sal, un chorrito de aceite de albahaca y rúcula.