La IA y su tirón en Bolsa se lo han dado todo a una generación de inversores profesionales especializados en tecnología, con ganancias de miles de millones de dólares en apenas tres años. Pero las caídas bursátiles de las grandes tecnológicas y de los fabricantes de chips en el último mes, motivadas por la desconfianza sobre la rentabilidad de la IA, han arrasado con algunas de estas estrellas de Wall Street. Leopold Aschenbrenner, de unos 25 años, había multiplicado por diez el patrimonio de su fondo, pero en julio perdió un 67% de sus 45.000 millones de dólares (39.000 millones de euros) y tuvo que vender casi toda su cartera. Con ello se ha truncado la carrera de este graduado en Economía por Columbia y exempleado de OpenAI, llamado el “Nostradamus de la IA”.Aschenbrenner, que ya había sido advertido en una entrevista en 2024 de los riesgos de sus apuestas, no es la única estrella de la inversión que ha pecado de exceso de confianza. Las caídas también han llegado a algunos de los más experimentados. Alex Sacerdote ya llevaba varios años trabajando en Wall Street cuando nació el “Nostradamus de la IA”. Tras iniciar su carrera en la banca, se incorporó en 1999 a la gestora Fidelity, donde trabajó como analista y gestor de carteras centradas en tecnología. En 2006, este MBA por Harvard fundó su propia gestora de fondos, Whale Rock Capital, que llegó al cierre de junio pasado a los 19.000 millones de dólares (16.500 millones de euros) en activos bajo gestión.El producto estrella de Whale Rock Capital, un fondo especializado en tecnológicas, se había disparado durante la primera mitad del año, con una rentabilidad del 72%, casi siete veces superior a la de la Bolsa estadounidense y más de tres veces la del Nasdaq 100, el índice de las tecnológicas. Parecía el resultado de una selección certera de Sacerdote entre los mejores valores del mercado. Sin embargo, según una fuente conocedora del vehículo citada por Bloomberg, el fondo borró en julio cerca de la mitad de las ganancias acumuladas y ahora avanza solo un 36% en el año. Al tratarse de gestoras privadas, no están obligadas a hacer públicos sus resultados trimestrales.El mercado también ha castigado al magnate belga de las finanzas Philippe Laffont y a su gestora Coatue. El principal fondo de tecnológicas de Laffont, un exconsultor de McKinsey convertido en inversor profesional en los años noventa, cayó casi un 10% el mes pasado, según informó Bloomberg con base en una fuente anónima, y así redujo a la mitad sus ganancias en el año, hasta los 14%, unos tres puntos por debajo del Nasdaq 100. La promesa de batir al mercado se ha desvanecido, en una dura decepción para una firma con más de un cuarto de siglo de historia y 90.000 millones de dólares (unos 78.000 millones de euros) en activos bajo gestión.Todos estos fondos —el de Aschenbrenner y los vehículos principales de las firmas de Sacerdote y de Laffont— son llamados “de cobertura”, o hedge funds, en la jerga del mercado. A diferencia de los vehículos tradicionales, recurren a estrategias más arriesgadas y complejas para superar la rentabilidad de los índices bursátiles. Uno de los métodos más comunes es pedir dinero prestado a los bancos o a otras entidades financieras para multiplicar sus inversiones. Del mismo modo que dispara las rentabilidades cuando el mercado sube, amplifica las caídas bursátiles hasta el punto de que puede obligar a los fondos a vender sus activos con pérdidas. La inversión apalancada ha sido decisiva en todo el mundo para intensificar las últimas caídas de las tecnológicas, especialmente entre los fabricantes de chips en Corea del Sur, donde esta estrategia arriesgada es muy popular. En EE UU, la Reserva Federal calcula que la inversión apalancada de los hedge funds rozaba de media en el primer trimestre de 2026 unas diez veces su patrimonio, el nivel más alto desde el inicio de la serie, en 2013. En su caso particular, Aschenbrenner era conocido por haber realizado algunas de sus inversiones con un apalancamiento de tres y hasta cuatro veces. Las caídas de los fondos chinosEn China, los fondos estrella de la IA tampoco han escapado de las caídas de las Bolsas. Después de registrar rentabilidades récord en el primer semestre del año, algunos fondos de grandes gestoras del país asiático, como Hel Ved Capital Management, E20 Capital o WT Asset Management, sufrieron pérdidas de dos dígitos en julio, según Bloomberg. En su conjunto, las firmas chinas especializadas en renta variable perdieron un 15% de sus inversiones en julio, según un estudio de Goldman Sachs.Los mercados chinos cuentan con una especie de turbo hedge funds, los llamados “fondos cuantitativos”, que aplican estrategias de inversión similares, pero de forma automatizada mediante modelos matemáticos y algoritmos. Con frecuencia, estos modelos les llevan a tomar posiciones en compañías de pequeña y mediana capitalización, que ofrecen un mayor potencial de rentabilidad, aunque también presentan una volatilidad más elevada. Así, uno de los mayores fondos cuantitativos de China, gestionado por la firma hongkonesa Jupiter Research Capital, registró en julio pérdidas cercanas al 40%. Como en las galaxias, ninguna estrella de los mercados dura para siempre.