La historia está llena de farsantes, personas que dijeron ser una cosa o tener una identidad y luego ser otras, y eso es precisamente lo que pasó con “la bailarina española” que se hizo famosa a mediados del siglo XIX por su danza sensual en la que alardeaba de sus orígenes españoles bajo el nombre de Lola Montez.
Su ambición la llevó a ascender y caer de forma rápida, siendo amante de un rey y diversas personalidades, pero cuya arma también le hizo morir sola y pobre a los 39 años lejos de la ciudad que le vio nacer. Todo ello después de casi hacer caer el reino de Baviera y mentir sobre su identidad española.
Lola Montez: la creación del mito falso de la bailarina española
Nacida como Elizabeth Rosanna Gilbert en la localidad de Grange, en el condado de Sligo, en el noroeste de Irlanda, un 17 de febrero de 1821, la joven pasó gran parte de su infancia en Calcuta porque su padre estaba destinado allí como oficial. Sin embargo, al morir prematuramente de cólera, la niña fue enviada a Escocia donde ya dio signos de su actitud altiva, rebelde y temperamental. A los 16 años se fue del hogar familiar cuando se casó con un amigo de la familia, el teniente Thomas James, después de que se enterara de que su madre quería casarla con un juez mucho mayor que ella.










