Brasil ha registrado en los últimos años cambios en las rutas de exportación del oro extraído ilegalmente de su territorio. Hasta 2022, el metal era enviado clandestinamente desde puertos de los estados de Pará y São Paulo hacia mercados como Estados Unidos y Europa. Con el endurecimiento de la fiscalización, las organizaciones criminales han comenzado a utilizar cada vez más países vecinos de Sudamérica como puntos de tránsito para blanquear el oro y ocultar su origen ilegal antes de reexportarlo a otros continentes.

Así lo relatan a Folha cinco investigadores implicados directamente en operaciones contra la minería ilegal. Actualmente, los mineros transportan el oro extraído de tierras indígenas amazónicas por carretera, aeronaves y rutas clandestinas.

"Ha habido un aumento de las salidas clandestinas e irregulares de oro. Con mucha frecuencia vemos aeronaves y pistas de aterrizaje utilizadas para llevar ese oro a Venezuela, Guyana o Surinam y, en ocasiones, a Colombia por vía fluvial", afirma el fiscal André Luiz Porreca Ferreira Cunha.

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