Aunque ha cultivado un perfil más bien bajo, Andrew Scott (Dublín, 1976) es uno de los actores más en forma de la actualidad. No sólo están sus roles en televisión (Moriarty en Sherlock, el cura de Fleabag, Tom Ripley en Ripley), sino que sus personajes en filmes como 1917 (2019), Todos somos extraños (2023) y Blue Moon (2025). Él insiste en que tiene una sola regla al momento de seleccionar sus papeles: intentar no repetirse.

Ahora, a partir de este jueves 6, Scott irrumpe en la cartelera nacional con El Día D: Bajo presión, una producción de guerra inscrita en un registro diferente a Rescatando al soldado Ryan (1998) o la miniserie Band of brothers –participó en ambas cuando era un veinteañero–. Basado en la obra Pressure, del inglés David Haig, el largometraje del australiano Anthony Maras transcurre en el cuartel en el que los Aliados determinan cuál es el momento correcto para desembarcar en Normandía y emprender su ofensiva contra la Alemania nazi.

Los protagonistas principales son el general Dwight D. Eisenhower (Brendan Fraser) –nombrado en 1943 Comandante Aliado Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias– y dos expertos: el meteorólogo escocés James Stagg (Andrew Scott) y el meteorólogo estadounidense Irving P. Krick (Chris Messina), quien refuta los cálculos de Stagg. En esas 72 horas previas al Día D no hay margen para el error y Eisenhower debe optar por seguir las sugerencias de uno u de otro.