Por Jaime Ortega Carrascal |
Bogotá (EFE).- El nuevo Gobierno de Colombia hereda un país con un elevado déficit fiscal producto del aumento del gasto público, bajos niveles de inversión y una inflación con tendencia al alza, problemas para los que propone un plan de austeridad que puede tener impactos sociales.
El presidente Gustavo Petro recibió en 2022 una economía que acababa de salir de la pandemia y en los tres últimos años tuvo crecimientos moderados del 0,8 % en 2023; el 1,5 % en 2024 y el 2,6 % en 2025, impulsado por el consumo de los hogares, el comercio y los servicios.
Sin embargo, la Inversión Extranjera Directa (IED) experimentó fuertes caídas durante su Gobierno, principalmente por la incertidumbre sobre las normas regulatorias de sectores como el petrolero y el minero, de forma que en 2025 solo entraron al país 9.174 millones de dólares por ese concepto, un 14,1 % menos que 2024, año en el que ya había caído un 15 % frente a 2023.
Fotografía de archivo que muestra al presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella (d), saludando al presidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Sergio Díaz-Granados, en Medellín (Colombia). EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda











