Hay pasiones que se heredan antes de tener uso de razón. En el caso de Ramiro Hermo, más conocido en el universo digital como Ramacity, el fútbol se instaló en su vida desde los primeros recuerdos de la infancia de la mano de su padre. Entre los partidos escuchados por radio, las tardes de escuelita recreativa y la devoción por el Kun Agüero en Independiente —el club de sus amores—, la pelota ocupó un casillero central e indiscutible. Sin embargo, a medida que crecía y comenzaba a transitar la adolescencia, descubrió otra parte de su identidad que parecía habitar un casillero completamente disociado.
Lejos de los estereotipos hegemónicos y con una personalidad que él mismo define como más "heteronormal", el choque entre su sexualidad y su fanatismo futbolero se transformó en un dilema silencioso. "Siempre digo que me gusta el fútbol antes de saber que era gay, entonces la exclusión por eso no tiene sentido", reflexiona.
Aun así, la carga de una disciplina históricamente hermética lo llevó a guardar el secreto hasta entrada su juventud. "En mi cabeza llegó a aparecer el pensamiento de casarme con una mujer, formar una vida y ocultarlo toda mi vida porque era muy difícil estar de un lado o del otro", confiesa sobre una etapa marcada por la angustia y el ocultamiento hasta que, cerca de los 19 años, pudo verbalizarlo frente a su círculo íntimo.






