Entre los legados de las décadas de conflicto en Oriente Medio se encuentra una red de oleoductos que busca desviar el petróleo de la región hacia puertos más seguros.
En 1968, tras el cierre del Canal de Suez durante la Guerra de los Seis Días, Egipto y los estados del Golfo concibieron un plan para construir un oleoducto de 320 km (200 millas) que conectaría el Mar Rojo con el Mediterráneo.
Sin embargo, no fue hasta 1974, después del embargo petrolero provocado por la Guerra de Yom Kippur, que comenzó la construcción del oleoducto Suez-Mediterráneo (Sumed).
En 1977, año en que Sumed entró en funcionamiento, Mobil, una gigante petrolera estadounidense, anunció planes para construir un oleoducto de 1200 km a través de Arabia Saudí, desde los gigantescos yacimientos petrolíferos de Ghawar, cerca del Golfo Pérsico, hasta el Mar Rojo.
La construcción del oleoducto Este-Oeste, finalizada en 1981, se aceleró debido al estallido de la guerra Irán-Irak el año anterior.








