María Alonso | Granada (EFE).- El Sacromonte, cuna de Pepe Habichuela y origen de una de las sagas más influyentes del flamenco, despide este martes con tristeza al guitarrista granadino, fallecido ayer en Madrid, y al que artistas y vecinos recuerdan como un músico «excepcional» que siguió tocando la guitarra hasta sus últimos días.

Desde el interior de una de las emblemáticas casas-cueva excavadas en la roca frente a la Alhambra, su amigo de la infancia, el cantaor Curro Albaicín, cuenta a EFE que su muerte ha conmocionado al barrio y al mundo del flamenco.

«Hasta última hora ha estado tocando la guitarra. Su fallecimiento es un golpe muy fuerte porque ha sido de los mejores guitarristas que ha habido en España», asegura apoyado en su bastón. Y recuerda que era «un tío muy gracioso» y «muy buena persona» a quien le encantaba «reír y hacer reír».

Los niños de las zambras

Albaicín rememora la infancia compartida con el músico, unos años en los que pasaban los días entre las cuevas, tablaos flamencos, visitas de grandes actores de Hollywood y juegos en el río Darro.