NoticiaAnalistas coinciden en que el pago de intereses podría llegar a absorber recursos equivalentes a todo el presupuesto anual de inversión del Gobierno.El pago de intereses equivale a 4,2 % del PIB y representaría alrededor de $ 84,8 billones, prácticamente el mismo monto destinado al presupuesto de inversión del Gobierno Nacional para 2026. Foto: iStockPERIODISTA ECONÓMICO05.08.2026 17:29 Actualizado: 05.08.2026 17:29

La deuda pública de Colombia comienza a pasar una factura cada vez más costosa. El país no solo debe más recursos que hace algunos años, sino que cada vez paga más por financiarlos, esto es, las tasas más altas en 17 años y las proyecciones indican que, de mantenerse la tendencia, el servicio de la deuda consumirá una porción cada vez mayor de los recursos públicos, reduciendo el margen para financiar infraestructura, programas sociales y nuevos proyectos de desarrollo.Dos análisis divulgados, uno elaborado por el Banco de Bogotá y otro por el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, concuerdan en que el problema ya no es solo cuánto debe Colombia, sino cuánto cuesta sostener esa deuda. Mientras el banco advierte que el costo promedio de financiación alcanzó su nivel más alto desde 2009, la universidad alerta que, si se cumplen las proyecciones oficiales, el pago anual de intereses terminaría acercándose al presupuesto completo de inversión del Gobierno Nacional. LEA TAMBIÉN Detrás de ese deterioro confluyen un mayor endeudamiento acumulado desde la pandemia, un deterioro de las cuentas fiscales, mayores primas de riesgo, elevadas tasas de interés y decisiones de manejo de deuda que permitieron aliviar las necesidades de liquidez en el corto plazo, pero trasladaron parte del costo hacia los próximos años. El análisis del Banco de Bogotá muestra que en junio el cupón promedio de la deuda pública —la tasa de interés promedio que paga el Gobierno por sus obligaciones financieras— llegó a 8,74 por ciento, el nivel más alto registrado desde el 2009.Para dimensionar el cambio, desde mediados de 2025 ese indicador inició una tendencia ascendente que coincidió con el aumento de las necesidades de financiamiento del Gobierno, la suspensión de la Regla Fiscal y una mayor emisión de Títulos de Tesorería (TES), factores que incrementaron el costo de conseguir recursos en el mercado local.Según los analistas del banco, aunque parte del aumento responde al deterioro de la prima de riesgo del país y a un entorno de mayores tasas de interés, también influyeron las operaciones de manejo de deuda (OMD) realizadas durante el último año, mediante las cuales el Gobierno realizó canjes y recompras de títulos para aliviar las presiones inmediatas de caja.En disparo del costo de la deuda también influyó las operaciones de manejo de deuda del último año. Foto:El TiempoEsas operaciones no incrementan necesariamente el saldo de la deuda, pero sí pueden modificar las condiciones bajo las cuales esta se paga. En otras palabras, permiten reducir las obligaciones de corto plazo, aunque en algunos casos implican asumir tasas más altas o extender los vencimientos, elevando el costo financiero futuro.RefinanciaciónPrecisamente sobre ese punto profundiza el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.Su análisis compara la estrategia con la de un hogar que decide refinanciar un crédito para disminuir el valor de la cuota mensual. La familia obtiene un alivio inmediato en su flujo de caja, pero al ampliar el plazo termina pagando más intereses durante toda la vida del préstamo.Los investigadores del Observatorio sostienen que algo similar ocurrió con parte de las operaciones realizadas en 2025. Si bien estas ayudaron a disminuir los pagos de intereses del Gobierno, las proyecciones oficiales muestran que ese alivio será transitorio y que la factura reaparecerá durante la próxima década. LEA TAMBIÉN Según el Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2026, el pago de intereses volverá a aumentar de forma gradual hasta ubicarse alrededor de 4,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2032 y 2034, un nivel comparable al observado durante 2022, cuando el país aún enfrentaba los efectos fiscales derivados de la pandemia.La evolución de las propias proyecciones del Ministerio de Hacienda evidencia ese cambio. Mientras el Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2023 estimaba que en 2033 el pago de intereses equivaldría a 3,2 por ciento del PIB, un año después la proyección subió a 3,6 por ciento; en 2025 pasó a 3,9 por ciento y el documento presentado este año elevó otra vez la cifra hasta 4,2 por ciento.En otras palabras, el propio Gobierno ha venido reconociendo, año tras año, que el costo financiero de la deuda será mayor de lo que estimaba inicialmente.Las cifras adquieren una dimensión aún más relevante cuando se traducen al presupuesto nacional. Según el Observatorio Fiscal, un pago de intereses equivalente a 4,2 por ciento del PIB representaría alrededor de 84,8 billones de pesos, prácticamente el mismo monto destinado al presupuesto de inversión del Gobierno Nacional para 2026, cercano a 84,4 billones.Esto significa que, de mantenerse esa trayectoria, el país podría terminar destinando casi los mismos recursos al pago de intereses que a financiar nuevas carreteras, hospitales, colegios, proyectos de agua potable o programas de desarrollo productivo.Javier Andrés Cuéllar, director de Crédito Público del Gobierno del presidente Gustavo Petro. Foto:Mauricio MorenoCredibilidad fiscalEl Banco de Bogotá advierte que el nuevo Gobierno recibirá un costo de financiación pública en máximos de casi dos décadas, por lo que considera indispensable recuperar la credibilidad fiscal, reducir el riesgo país y avanzar en una estrategia que permita disminuir el costo promedio de la deuda. Entre las alternativas menciona fortalecer el financiamiento externo, donde actualmente las tasas resultan más bajas que en el mercado local, además de consolidar un ajuste fiscal que reduzca las necesidades de endeudamiento. LEA TAMBIÉN Desde la Universidad Javeriana, por su parte, insisten en que el principal mensaje de las proyecciones es que las decisiones financieras que alivian las presiones del presente no son gratuitas. En muchos casos, simplemente trasladan parte de la carga hacia los próximos años y reducen el margen de maniobra que tendrán futuras administraciones.Para los analistas de ambas entidades, el desafío fiscal de Colombia ya no consiste solo en controlar el tamaño de la deuda pública, sino en evitar que el costo de financiarla continúe creciendo. De lo contrario, una porción cada vez mayor de los recursos que recauda el Estado terminará destinada a pagar intereses, limitando la capacidad del país para invertir, crecer y responder a nuevos desafíos económicos. 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