NUEVA ORLEANS (AP) — El Drew Brees de hace tres décadas no era proclive a alimentar fantasías de convertirse en una estrella del fútbol americano profesional; en cambio, creía que el béisbol era el deporte que jugaría en la universidad.“Mira, yo medía 1,83 metros y pesaba 77 kilos”, dijo el líder histórico de pases de los Saints de Nueva Orleans en una entrevista con The Associated Press, al recordar sus días en la preparatoria Westlake en Austin, Texas. “En realidad no era el prototipo de nada en el fútbol americano”.Aunque había crecido en campos de fútbol americano como nieto de un admirado entrenador de preparatoria en Texas y ganó un campeonato estatal como quarterback de Westlake, Brees no fue muy reclutado por programas destacados de fútbol americano universitario en su estado natal.Brees, de 47 años, ingresará este fin de semana al Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional en Canton, Ohio, donde su busto de bronce se convertirá, en la práctica, en la prueba principal del triunfo de lo intangible sobre lo medible.
Lo que a Brees le faltaba en estatura física lo compensó con disciplina, intelecto, perseverancia, instinto y liderazgo durante una carrera de 20 años en la NFL, destacada por la segunda mayor cantidad de yardas (80.358) y touchdowns (571) por pase en la historia de la liga, sin mencionar el único título de Super Bowl de Nueva Orleans en las seis décadas de existencia de los Saints.Sean Payton, quien entrenó a Brees en Nueva Orleans y ahora está con Denver, se maravilló de la capacidad de Brees para procesar información con rapidez, hacer ajustes en la línea de golpeo y ejecutar.











