Mateo Chacón OrduzSubeditor Vida de Hoy05 de agosto 2026, 04:28 P.M. Actualizado:05.08.2026 16:28El Gobierno del presidente Gustavo Petro estuvo marcado por avances en el sector educativo, pero también por muchas decisiones cuando menos controversiales, que van desde una Universidad Nacional atravesada por protestas y debates sobre la rectoría y la autonomía universitaria (con un importante protagonismo del ejecutivo), hasta las persistentes brechas y retos en cobertura, permanencia y calidad educativa.La gestión del Gobierno, encabezado por el Ministerio de Educación, se destacó por un fuerte énfasis en la educación superior pública, dejando de lado a la educación privada (importante componente del sistema mixto de educación, cada vez más amenazado, entre otras cosas, por el desestímulo al Icetex), así como de los primeros niveles formativos, donde los avances fueron muy contados, y los estancamientos muchos.Con todo ello, la educación alcanzó hitos como tener el mayor presupuesto de la historia o la ampliación de cobertura del Programa de Alimentación Escolar (PAE).La sombra de la interferencia en las universidadesLo ocurrido en la Universidad Nacional de Colombia, la institución pública de educación superior más grande e importante del país, marcada por protestas, una disputa por la rectoría y cuestionamientos sobre la influencia del Gobierno en el proceso dejó abiertos serios interrogantes sobre la autonomía universitaria y la gobernabilidad de las universidades públicas.Carlos Mario Lopera Palacio, director del Observatorio de la Universidad Colombiana, explica que "lo que pasó en estos cuatro años con la Universidad Nacional debilitó un poco la gobernabilidad universitaria". A su juicio, tanto el fortalecimiento de algunos sectores de las comunidades universitarias como la influencia política del Gobierno terminaron aumentando la fragilidad de los rectores para tomar decisiones.El experto sostiene que el debate sobre la autonomía universitaria fue utilizado por distintos sectores políticos para defender posiciones opuestas. Mientras algunos promovieron una mayor participación de las comunidades académicas en la elección de rectores, otros insistieron en la necesidad de preservar mecanismos de selección basados en criterios de mérito y experiencia.Y lo ocurrido en la Nacional tuvo eco en otras instituciones como la Universidad del Atlántico, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Chocó, la Universidad del Pacífico o la Universidad del Cesar (en esta última con el protagonismo de la cuestionada Juliana Guerrero en el Consejo Superior durante el proceso de elección de rector).Carteles en la Universidad NacionalFoto:Archivo ParticularLa promesa incumplida de 500.000 cupos nuevos en educación superiorEn su más reciente informe de cifras de Educación Superior, el Ministerio aseguró que ya se habían logrado 388.667 nuevos estudiantes con corte a 2025, como parte de la meta de 500.000 nuevos cupos. E incluso, el presidente Petro en su discurso del 30 de julio señaló: "Creamos siete veces más cupos en educación superior con la política de gratuidad que con políticas previas como 'Ser Pilo Paga'. Con esto a cierre de 2025 contamos con 425.096 nuevos cupos y con la senda en la que vamos, terminaremos este año cumpliendo la meta de 500.000 nuevos cupos que habíamos prometido".Sin embargo, los mismos datos revelados por el Ministerio de Educación muestran resultados muy diferentes. Para ello, es importante tener en cuenta que los cupos universitarios pueden entenderse mediante dos indicadores: en primer lugar, la matrícula total y de pregrado, y en segundo lugar el indicador de primer curso, es decir, los estudiantes que ingresaron a la educación superior a cursar primer semestre.De esta forma, las mismas cifras del Ministerio de Educación muestran que para el año 2022, cuando el actual Gobierno dio inicio a su mandato, la matrícula total registrada en el sistema de educación superior fue de 2'466.228. Para el cierre de 2025 la matrícula total pasó a ser de 2'723.364. Es importante señalar que no se tiene en cuenta 2026, debido a que los datos de este año se revelan hasta el 2027. De cualquier forma, las cifras indican un incremento total de la matrícula de 256.136 estudiantes.Ahora bien, este indicador de matrícula total incluye también posgrado (especialización, maestría y doctorado). La política del actual Gobierno de crear 500.000 nuevos cupos se refería principalmente a pregrado (carreras técnicas, tecnológicas y profesionales). Así las cosas, en pregrado, la matrícula pasó de ser en el año 2022 un total de 2'284.637 a ser en 2025 un total de 2'496.654. Esto implica un incremento de 212.017.En cualquiera de los dos casos, la cifra es muy inferior a los 425.096 anunciados por el presidente Petro en su intervención en el Congreso. Si se habla del indicador de matriculados en primer curso, las mismas cifras del Ministerio de Educación muestran que se pasó de 395.373 en el año 2022 a ser de 593.523 en el 2025, es decir un incremento de 198.150.Pese a ello, este incremento, aunque notoriamente menor de lo anunciado por el saliente Gobierno, no deja de ser importante, y más si se tiene en cuenta que la cobertura pasó del 54,92 por ciento en 2022 al 61,75 por ciento en 2025. Además, la tasa de tránsito inmediato a la universidad pasó del 41,1 por ciento al 47,9 por ciento.De prometer universidades nuevas a estancamientos en proyectos en infraestructuraAl inicio del actual Gobierno, el presidente Gustavo Petro aprovechaba sus distintas correrías por el territorio nacional para anunciar la construcción de nuevas universidades en distintas regiones. En un primer momento, el Plan Plurianual de Inversiones (PPI) (documento que proyecta el plan de inversión y las fuentes de financiación para la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo) ya se hablaba de 26 nuevas universidades y sedes universitarias, sumados a 16 "complejos universitarios" y 5 mejoras de infraestructura, para un total de 47 proyectos iniciales. Luego, la cifra fue redondeada a 100 proyectos, que en su momento se refería a nuevas sedes, multicampus y complejos de educación superior públicos, lo que para muchos expertos en educación superior era una meta "irrealizable".Pero lo que entregó el Ministerio de Educación en los documentos de empalme es muy distinto. En concreto, se trata de 122 proyectos de infraestructura, no necesariamente la construcción de nuevos espacios. Y, aunque en principio pareciera que este número supera el de la meta inicial, la realidad es que la única universidad nueva que figura en el listado es la Universidad del Catatumbo.En lo que respecta al nivel de avance de estos 122 proyectos de infraestructura (que suman una inversión de $1,79 billones de pesos), el inventario entregado por el Ministerio de Educación menciona un total de 32 con una ejecución del 100 por ciento, lo que representa el 26,2 por ciento de los proyectos anunciados. Este número es inferior a los 37 proyectos completados que anunciaba el Viceministerio de Educación Superior en su sesión de 'Empalme con el pueblo'.El inventario muestra un total de 46 proyectos en ejecución (una vez más, inferior a lo que anunció el Viceministerio, que hablaba de 57), y los 44 restantes tienen una ejecución del 0 por ciento, lo que representa el 36 por ciento de los proyectos.Y si a estos últimos se añaden aquellos proyectos con una ejecución inferior al 10 por ciento se tiene que suman 62, es decir, más de la mitad de todas las iniciativas se entregan al nuevo Gobierno con una muy baja ejecución.En esta imagen suministrada, se puede ver una panorámica del lote donde estará la Universidad del Catatumbo.Foto:Equipo de comunicaciones Fondo Colombia en PazDeterioro del Icetex y adiós a ColfuturoDos momentos polémicos más que marcaron la agenda educativa del saliente Gobierno tuvieron que ver con la financiación de créditos educativos, concretamente con Icetex, Colfuturo y las Becas Fulbright.Concretamente, el Ministerio de Ciencias cortó de manera definitiva la financiación del programa de Crédito Beca de Colfuturo, mientras que eliminó la asignación presupuestal a las Becas Fulbright, dos medidas que, de acuerdo con expertos, limitan la posibilidad de que colombianos accedan a formación de alto nivel en el exterior.En el caso de Icetex, ante la falta de asignación presupuestal, la entidad fue reduciendo de manera significativa la cantidad de personas beneficiarias por cohorte, pasando de más de 50.000 al año a un poco más de 20.000. El Gobierno asegura que esto se hizo para brindar más oportunidades en la política de gratuidad en universidades públicas y dejar de "enriquecer" a las universidades privadas. Sin embargo, en realidad la política implicó limitar el acceso a personas necesitadas que no cuentan con la posibilidad de asistir a la universidad pública dados sus limitados cupos.El olvido de la educación inicial y primera infanciaPara los expertos, la educación inicial continúa siendo la gran deuda del sector educativo colombiano. En el país, cerca de la mitad de los niños y niñas menores de seis años accede a alguna modalidad de educación inicial. Sin embargo, la cobertura en programas institucionales sigue siendo limitada y no supera el 40 por ciento, una situación que evidencia profundas brechas, especialmente entre los menores de tres años, así como en las zonas rurales y entre las comunidades étnicas, según un análisis publicado por la Facultad de Educación de la Universidad de Los Andes.De los 75 indicadores relacionados con los derechos de niñas, niños y adolescentes que contempla el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 "Colombia Potencia Mundial de la Vida", del gobierno de Gustavo Petro, el 40 por ciento —30 indicadores— no se cumplió. Así lo revela el balance técnico realizado por la coalición NiñezYA, integrada por 200 organizaciones y redes de la sociedad civil.El análisis, con corte a mayo y junio de 2026, encontró que apenas el 44 por ciento de los indicadores (33) cumplió la meta establecida, el 13 por ciento (10) la cumplió de manera parcial y el 3 por ciento (2) no contaba con información disponible para ser evaluado. "El cumplimiento fue heterogéneo. El derecho a una cultura de paz y a una protección contra la violencia concentran los mayores rezagos del plan nacional de desarrollo", señaló el consejo directivo de NiñezYA.A esto se suma que el Gobierno no logró cumplir con su promesa de ampliar la obligatoriedad de los grados escolares (actualmente es obligatoria la educación entre los 6 y los 15 años, es decir, desde transición hasta grado noveno). Esto lo intentó modificar por medio del proyecto de ley estatutaria de educación con el fin de que la media (grados décimo y once) y el preescolar fueran obligatorios, que se hundió en el Congreso.El mayor presupuesto de la historia, pero descuidando la educación básicaDurante estos cuatro años, el sector alcanzó el presupuesto más alto de su historia: $88,2 billones en 2026, un crecimiento real del 39,1 por ciento en términos reales frente a 2022.La mayor concentración de estos nuevos recursos fue en educación superior pero no en eeducación básica y media, sector que vio cómo los incrementos presupuestales eran únicamente para cubrir el aumento de los costos de funcionamiento, como por ejemplo, el incremento salarial de los cerca de 400.000 profesores del sector público.De acuerdo con Ómar Garzón, investigador del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, esa apuesta implicó dejar en un segundo plano otros niveles educativos igualmente estratégicos, como la primera infancia y la educación media. "El problema no es únicamente invertir más dinero, sino garantizar que esos recursos se traduzcan en mejoras efectivas", añadió el experto.Según el experto, entre 2024 y 2025 la cobertura en educación media registró una caída acelerada de 99 mil estudiantes, el 56 por ciento de toda la pérdida del sector, un fenómeno que merece especial atención porque se trata de estudiantes que están en edades cercanas al ingreso al mercado laboral y que podrían estar abandonando el sistema educativo para dedicarse a otras actividades.A esto se suma la situación de la educación inicial. De acuerdo con el sistema integrado de matrícula Simat, la cobertura formal en preescolar alcanzó apenas el 38 por ciento en 2024, con cerca de 892.000 estudiantes matriculados en prejardín, jardín y transición, frente a una población potencial de 2,29 millones de niños. Se trata de una de las coberturas más bajas de la última década, solo superada por los niveles observados durante la pandemia.En cuanto a las universidades e instituciones técnicas y tecnológicas, el panorama fue diferente. En términos reales, el presupuesto de educación superior creció un 38,2 por ciento, alcanzando los $15,2 billones de pesos en 2026. De estos recursos, el rubro de funcionamiento se incrementó un 96,9 por ciento debido a la formalización de la base presupuestal y la Política de Gratuidad. Las transferencias a universidades públicas aumentaron un 55,8 por ciento (pasando de $8,8 billones en 2022 a $13,7 billones en 2026) y las destinadas a Instituciones Técnicas, Tecnológicas y Universitarias (ITTU) se dispararon un 100,8 por ciento (pasando de $844 millones a $1,62 billones).Universidad de Antioquia pasó por uno de sus momentos más difíciles por cuenta de problemas de liquidez.Foto:Universidad de AntioquiaLa reforma que pasó, y las que noUna de las grandes victorias del Gobierno en materia legislativa fue la reforma a los artículos 86 y 87 de la Ley 30 (iniciativa que fue impulsada originalmente en el Congreso por sectores independientes). Gracias a esto se modificó la fórmula con la que se calcula el incremento presupuestal anual a las instituciones de educación superior para así evitar que siguiera creciendo el billonario déficit del sector.El Gobierno también considera un éxito suyo la aprobación de la ley de gratuidad en la matrícula a la educación superior, pero vale aclarar que esta iniciativa fue redactada por congresistas independientes y no del oficialismo, como Jennifer Pedraza.En lo que no tuvo éxito fue en sus dos principales apuestas: la ya mencionada ley estatutaria de educación y la reforma integral a la Ley 30, que no solo buscaba modificar el tema presupuestal de las universidades, sino aspectos tan variados y polémicos como la elección de rectores. A días de finalizar el cuatrienio, el Ministerio de Educación radicó en el Congreso un segundo intento de reforma que está por discutirse.El éxito del PAEEste fue uno de los puntos positivos de la gestión. La cobertura alimenticia del Programa de Alimentación Escolar (PAE): alcanzó el 86,3 por ciento de cobertura nacional en 2026 (frente al 76,4 por ciento de 2022).Uno de los principales resultados presentados fue el incremento histórico de la inversión nacional para el PAE. Los recursos destinados al programa pasaron de $1,27 billones en 2022 a $2,97 billones.Así mismo, en 2022 un total de 541 municipios registraban una cobertura igual o superior al 95 por ciento, pero para junio de 2026 la cifra llegó a 828, pasando de una cobertura universal del 48,3 por ciento al 73,9 por ciento.MATEO CHACÓN ORDUZSubeditor Vida de Hoy - Educación
Los cuatro años de Petro en educación: entre el mayor presupuesto y las promesas incumplidas
El presupuesto más alto de la historia no evitó que la promesa de cupos en educación superior o de nuevas universidades se quedara a mitad de camino.










