El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, retiró a su embajador en Buenos Aires y redujo la representación diplomática al nivel de encargado de negocios. La decisión marca el punto de máxima fricción en décadas en la relación bilateral y responde a los insultos que le propinó el mandatario argentino, Javier Milei, en las últimas apariciones públicas.
El embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, recibió la segunda nota de protesta formal en menos de dos semanas y en ella le expusieron las razones de la sanción diplomática. Su homólogo brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien fue llamado a consultas por la Cancillería de su país el 26 de julio, no regresará a la capital argentina hasta nuevo aviso mientras continúen las agresiones de Milei.
Milei había participado en San Pablo del acto de lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro el 25 de julio, ocasión en la que tildó de “ladrón” y “basura socialista” a Lula da Silva. La intención de ese viaje había sido la de reunirse con Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria por encabezar un intento de golpe de Estado contra Lula una semana después de que asumiera su tercer mandato, pero el juez del máximo tribunal de Brasil, Alexandre de Moraes, se lo impidió. Por eso Milei también fue ofensivo con el magistrado, llamándolo “basura calva”.











