Londres sab�a exactamente lo que iba a ocurrir. El astr�nomo m�s prestigioso del momento, Edmond Halley hab�a calculado con tanta precisi�n el eclipse solar del 22 de abril de 1715 que incluso reparti� mapas con la trayectoria de la sombra sobre Inglaterra con un margen de error de cuatro minutos y 30 kil�metros en la sombra del trazado. Nadie pod�a decir que aquello llegara por sorpresa. Sin embargo, cuando el Sol desapareci� durante unos minutos, el miedo se apoder� de la ciudad de Londres. Y no por culpa del cielo, sino de la Tierra. Los animales actuaron como si el mundo estuviera a punto de acabarse, y lo peor es que a muchos los convencieron.Los caballos, es decir, el tr�fico, se plantaron en mitad de las calles. Los cocheros tiraron de las riendas y descargaron los l�tigos, pero los animales se negaron a dar un paso. Halley, ya convertido en una celebridad cient�fica, pretend�a demostrar el poder de la nueva ciencia frente a las supersticiones. Y lo consigui�... pero s�lo hasta que empezaron a reaccionar los animales. Porque los caballos parec�an convencidos de que algo terrible estaba ocurriendo, �y si la ciencia se equivocaba?Tres siglos despu�s de que los caballos dejaran de avanzar por las calles de Londres, el eclipse del pr�ximo 12 de agosto volver� a poner a prueba el reloj biol�gico del reino animal, pero tambi�n el nuestro. �Es un sistema bastante dif�cil de estudiar porque los eclipses no ocurren con frecuencia�, afirma Rebecca Johnson, bi�loga de la Academia de Ciencias de California.Para saber m�sAdam Hartstone-Rose, probablemente el mayor especialista en comportamiento animal durante eclipses, dirigi� el estudio m�s completo realizado hasta la fecha, observando 17 especies durante el eclipse total de 2017 en un zool�gico. El trabajo concluy� que el 76% de las especies cambi� su comportamiento, desde rutinas nocturnas hasta signos de ansiedad. �Hicieron toda su rutina de tarde, de noche y de ma�ana en cuatro minutos�, coment� hablando de los loros.La explicaci�n no tiene nada de misteriosa. La inmensa mayor�a de los animales no sabe qu� es un eclipse, pero s� las se�ales ambientales que lo acompa�an. Disminuye bruscamente la intensidad de la luz, baja la temperatura, cambia el viento y, el paisaje sonoro, se transforma, porque unas especies dejan de emitir sonidos mientras otras empiezan a hacerlo. Para un mirlo o una abeja eso solo puede significar una sola cosa: que el d�a ha terminado.En el noroeste de Espa�a, donde el Sol quedar� oculto durante m�s tiempo, y la oscuridad ser� mucho m�s acusada, los expertos consideran que es donde existen m�s posibilidades de contemplar escenas similares a las descritas durante otros eclipses. Donde el cielo llega a adquirir el aspecto de un atardecer repentino, las aves interrumpir�n su vuelo y regresar�n a los �rboles o a los nidos convencidas de que ha llegado la noche. Los grillos comenzar�n su concierto nocturno en pleno d�a, mientras los murci�lagos abandonar�n sus refugios para iniciar la caza varias horas antes de lo habitual. Las abejas, por su parte, tambi�n regresar�n apresuradamente a las colmenas, y el ganado dejar�a de pastar para dirigirse hacia las zonas donde suele descansar al anochecer.En el eclipse de Palencia de 1900, el cronista Domingo Quijada incluy� observaciones del entorno: �Al comenzar el eclipse, no hab�a m�s que una cig�e�a en cada uno de los nidos que hay en la torre de la iglesia, pero a las 3 h 39 m vuelven todas a sus nidos. Las ovejas, dentro de sus rediles en el campo, se muestran inquietas al llegar la m�xima fase del eclipse y balan casi todas. Tambi�n el ganado vacuno revela desasosiego y los vaqueros lo contienen, pues tratan de desbandarse. Las abejas, al llegar el momento culminante, se alborotaron y mudaron de lugar...�.Los habitantes del centro peninsular tambi�n podr�an apreciar cambios, aunque m�s discretos. Es probable que disminuya el canto de muchas aves, que algunas especies reduzcan de golpe su actividad y que animales dom�sticos como gallinas, ovejas y caballos muestren momentos de desconcierto.En la fachada mediterr�nea y buena parte del sur de Espa�a los efectos podr�an limitarse a una reducci�n de la actividad de insectos diurnos, aves buscando refugio y especies crepusculares adelantando ligeramente su aparici�n. Aunque para muchos animales, la luz seguir� siendo suficiente como para no activar completamente los mecanismos asociados al final del d�a.Al igual que los astr�nomos, los bi�logos no se quedar�n atr�s en el que ser� uno de los experimentos naturales m�s extraordinarios que se pueden dar en nuestro mundo. Es cierto que quiz� no volvamos a ver caballos inm�viles en mitad de un camino, como ocurri� en el Londres de 1715. Pero bastar� con levantar la vista, o con bajarla para contemplar c�mo a naturaleza recibe la se�al equivocada y, durante un breve instante, nos sorprender� que miles de animales se limiten a comportarse exactamente igual que hace millones de a�os.