NUEVA YORK (AP) — Matt Walker no podía acariciar a un perro sin estornudar, hasta que él y otros científicos utilizaron una técnica de edición genética para producir una beagle hipoalergénica llamada Bailey.Ahora puede darle a Bailey cucharadas de mantequilla de maní mientras ella se recuesta en su regazo y jugar a lanzar la pelota con ella en Central Park. Sus alergias no desaparecieron: la saliva y el pelo de Bailey ya no contienen una proteína clave que provoca alergias.“La sensación ahora mismo es una especie de mezcla de alivio, asombro y gratitud de que haya funcionado”, comentó Walker, genetista. Su empresa, Kindred Companion Sciences, creó a Bailey y a su gemela Alfie mediante una técnica ganadora del Nobel llamada CRISPR.Pasarán años antes de que los millones de personas que sufren alergias relacionadas con los perros puedan entrar a una tienda de mascotas y comprar un cachorro como Alfie o Bailey.

Los científicos tienen que vigilar los efectos a largo plazo en la salud de este ajuste genético y encontrar maneras de comercializar la estrategia para que sea asequible. Y expertos ajenos a la iniciativa señalan que podría perjudicar a los animales de refugios y rescate que esperan ser adoptados.“Esto abre la puerta a que muchas más personas puedan tener mascotas”, señaló el experto en bioética Arthur Caplan, de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York. “En el lado negativo, puede desalentar a la gente a intentar adoptar animales callejeros y no deseados que no están diseñados para ser libres de alergias”.