El próximo 12 de agosto, la naturaleza desplegará dos de sus fenómenos celestes más impactantes: un eclipse total de Sol seguido por la lluvia de estrellas (también llamados meteoros) más famosa del año, las Lágrimas de San Lorenzo. Se trata de una coincidencia astronómica totalmente casual y, por supuesto, extraordinariamente afortunada.En efecto, la fecha del eclipse concuerda exactamente con el máximo previsto de las Perseidas (el nombre técnico de las Lágrimas de San Lorenzo), una de las lluvias de meteoros más espectaculares y que cada agosto llena nuestros cielos de trazos luminosos.Y este año las condiciones de observación serán ideales: la Luna se encontrará ausente del cielo nocturno, puesto que su fase será nueva (requisito indispensable para que se produzca el eclipse de Sol del atardecer). Así, sin la luz reflejada por nuestro satélite, incluso los meteoros más débiles podrán ser visibles.Polvo cósmicoLas estrellas fugaces son diminutos fragmentos que vagan por el espacio. Al ingresar en la atmósfera terrestre a gran velocidad, se desintegran por la fricción con el aire, dibujando un súbito y brillante trazo de luz en el cielo.Aunque en cualquier noche es posible observar algún meteoro esporádico, las lluvias de estrellas concentran, en fechas muy específicas y habitualmente durante unas horas, un gran número de fugaces.En este esquema se puede apreciar la configuración orbital que genera la lluvia de estrellas de las Perseidas Planetario de MontevideoEsta acumulación se produce cuando la Tierra atraviesa la órbita de un cometa (o, en algún caso, de un asteroide). Estos cuerpos celestes dejan, a su paso, una densa nube de partículas, expulsadas por la evaporación de sus gases helados al acercarse al Sol. Y cuando nuestro planeta cruza el camino de los escombros, se genera el espectáculo.El gran cometa progenitorLas popularmente conocidas como Lágrimas de San Lorenzo son producidas por fragmentos del cometa 109P/Swift-Tuttle, un cuerpo de unos 26 kilómetros y que gira alrededor del Sol cada 133 años con una trayectoria que le acerca a la órbita terrestre.El cometa Swift-Tuttle, en una imagen captada en 1992 desde Arizona, EUA Chris SchurSe trata de una lluvia de estrellas muy intensa que, en condiciones ideales, puede superar el centenar de meteoros por hora. De hecho, sus trazos luminosos ya pueden observarse desde inicios de este mes, pero alcanzarán la máxima densidad la noche del 12 de agosto.Cómo disfrutar de este fenómenoPara capturar el mayor número de meteoros, es fundamental alejarse de la contaminación lumínica urbana. También es esencial evitar cualquier fuente de la luz blanca, ya que limita la dilatación de las pupilas y, con ello, perjudica nuestra capacidad visual en la oscuridad.Meteoros de la lluvia de estrellas de las Perseidas Joan Anton CatalàAunque todas las estrellas fugaces de las Perseidas parecerán provenir de un determinado punto en el cielo (el llamado radiante, en la constelación de Perseo), los trazos pueden aparecer en cualquier lugar de la bóveda celeste. Por ello, es aconsejable adoptar una posición cómoda para poder mirar hacia el cenit (la vertical) y cubrir, así, el campo visual más extenso posible.La localización del radiante de las Perseidas Instituto Geográfico Nacional IGNEl premio más valoradoEste año, la coincidencia entre ambos fenómenos ofrece un incentivo sin precedentes. La oscuridad total que provocará el eclipse podría permitir algo insólito: capturar una estrella fugaz en pleno día.Durante los breves instantes en que el disco lunar cubra por completo el Sol y el cielo se ennegrezca, tanto los astrofotógrafos con sus cámaras como cualquier espectador a simple vista podrían captar el repentino paso de un meteoro junto a la corona solar, un registro astronómico tan inusual como codiciado.La paradojaEl cometa progenitor de las Perseidas, la lluvia de meteoros más familiar, es uno de los objetos potencialmente más peligrosos para la Tierra que se conoce.El cometa Swift-Tuttle, responsable de la lluvia de estrellas de las Lágrimas de San Lorenzo E. E. BarnardEn efecto, la propia existencia de la lluvia de estrellas de las Perseidas se debe al hecho de que nuestro planeta cruza cercano a la órbita que sigue el Swift-Tuttle.Aunque la posibilidad de que, en un futuro muy lejano, cometa y Tierra puedan coincidir en lugar y en tiempo es mínima, el gran tamaño de este viajero cósmico genera una cierta preocupación, ya que los efectos de un impacto serían devastadores a escala planetaria.
Y después del eclipse, lluvia de estrellas
La ausencia de luz lunar favorecerá la observación de las Lágrimas de San Lorenzo tras el histórico eclipse solar que oscurecerá el atardecer













