Eran las 12:45 del mediodía y Raquel Osorio se amparaba, como podía, en la sombra de un camión cisterna estacionado en la carretera PR-844 en San Juan. Llevaba más de dos horas de pie bajo el sol, sujetando con fuerza dos envases plásticos a la espera de que el camión fuera reabastecido.A solo unos pasos, estaba Pedro Ayala, vecino de la comunidad de Venus Gardens, quien compartía la misma urgencia. Para Ayala, la espera por el agua también cumplía su tercer día, un escenario provocado por la avería registrada el sábado en un tubo de ocho pulgadas del sistema de lavado en la planta Sergio Cuevas de Trujillo Alto, que mantiene secos los grifos del sector.“Busco en mi cabeza un adjetivo y no lo encuentro. La situación es atropellante, desorganizada, frustrante. De verdad que es bien triste lo que el pueblo está pasando porque nos dicen que hay oasis y en ninguna de las áreas adyacentes hay agua”, contó Osorio. “No sabemos qué hacer. En los supermercados tampoco hay (agua)”, dijo. Los minutos transcurrían y las personas seguían llegando: “¿hay agua?“, cuestionaban algunos desde sus vehículos. No, no había agua y al parecer la espera se extendería por unas horas adicionales.Una señora, evidentemente cansada, colocó una silla de playa en el área de la sombra. Otros dejaban sobre la acera los envases plásticos, como si ello les garantizara un turno en la fila. “Muchas de las personas se fueron y, pues, otros nos hemos quedado porque tenemos miedo que, cuando venga el camión, se acabe el agua”, señaló Osorio.A pesar de que en la tarde de ayer el gobierno aún no había anunciado un plan de racionamiento para los clientes de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) que se abastecen de la represa Carraízo, desde el sábado miles de residentes de San Juan y Trujillo Alto -que se sirven del mencionado embalse- están sin agua.El tiempo transcurría y las personas seguían llegando ayer a la carretera PR-844 en San Juan en busca de agua. (Alejandro Granadillo)El escenario se tornó más complejo anoche cuando la gobernadora Jenniffer González oficializó, en una conferencia de prensa, el inicio del plan de racionamiento de agua para los abonados de San Juan, Carolina, Juncos, Gurabo, Trujillo Alto, Canóvanas y Loíza que se sirven del embalse de Carraízo.La mandataria reconoció que el elemento de comunicación por parte de la AAA ”ha sido una falla grave, que tiene que ser atendida”.“Dicen que estamos preparados para lo que venga, ‘estamos ready’. Verdaderamente, no están preparados para esta emergencia, y esto es lo sencillo. Estamos comenzando este mes, (imagínate lo) que será más tarde, en septiembre”, expuso Ayala. Ciudadanos hacían fila ayer para la compra de drones y recipientes para abastecerse de agua. (Alejandro Granadillo)“Yo creo que ella (la gobernadora), con su gente, con su grupo, miren a ver lo que hacen porque no están organizados, no están preparados para algo de esta envergadura”, apuntó.Además de la falta de suplido que, según algunos entrevistados, se repetía en otros oasis, los ciudadanos cuestionaron la ubicación de algunos de los abastos, la ausencia de personal para ayudar a los adultos mayores, así como la falta de respuestas. “Estamos prácticamente aquí, en la calle, y tenemos que llenar nuestros envases, pesados... y tenemos que llevarlos hasta los carros que están retirados y cruzar una avenida que es peligrosa”, apuntó Osorio. “De verdad que el pueblo se está cansando y con toda la razón del mundo”, destacó. Con mejor suerteUn poco más distante, en la comunidad de Caimito, Luis Daniel Hernández corrió con mejor suerte. El camión cisterna, colocado frente a la escuela Rafael Quiñones Vidal, en Cupey, estaba abastecido. “Llevamos diez días sin agua”, dijo. La gente conversaba en las filas sobre la crisis que enfrentan sin el líquido. (Alejandro Granadillo)Hernández llevó una batería solar que conecta a una bomba para minimizar el tiempo y facilitar la transferencia del agua al tanque de 275 galones que llevó y que, según explicó, rinde para dos días en una familia de cinco personas. “Antes de esta crisis, el agua se iba un día y regresaba. Era un poquito más manejable”, comentó. Rafael Amador fue también en busca de agua, pero para su madre cuya cisterna se vació en medio de la emergencia ciudadana por el líquido. “No hay agua, no ha pasado nadie por allá y eso que esto no ha empezado”, dijo el hombre, residente de la urbanización Golden Hills, en Trujillo Alto. “Mi mamá es una viejita encamada. Tenemos dos viejitas allí, la que la atiende y la cuida”, expresó.Poco antes, fue el turno de José Ocasio, quien llevó en la cabina de su guagua una neverita de playa y una caja plástica para llenarlas de agua. Llevaba dos días sin servicio. “Ahora mismo pensaba hacer un patio y me aguanté porque yo digo: ‘contra con estas calores, y después para uno buscar agua”, lamentó. Larga filaDesde la distancia se podía divisar una fila en plena carretera PR-199, a la altura de Cupey, una de las principales vías de la zona metropolitana. Unas 30 personas esperaban mientras conversaban entre sí sobre la crisis en el servicio de agua. Iban a ser las 11:00 a.m.“Yo siempre me detengo en esta área. Pero hoy vine más temprano porque sabía que la fila sería larga”, compartió Carlos Rivera, quien se dedica a la venta de drones y envases para almacenar agua. Ayer, trabajaba solo. Muchos optaron por comprar envases para llenarlos de agua en los camiones cisterna. (Alejandro Granadillo)Dentro de un camión, guardaba los drones y envases de seis galones que se iban rápidamente. El precio de los drones fluctuaba entre los $85.00 y $110.00 cada uno. Los vendía con o sin llave de agua, la cual instalaba al momento. Había quienes cuestionaban si, cuando llegara su turno, aun quedarían recipientes disponibles. Entre los clientes, estaba Aulio Hernández, propietario de una empresa de construcción. “Ya yo he comprado hoy 22 galones de agua”, contó. “No tenemos agua para los trabajadores ni para preparar los materiales...y necesito un dron para llenarlo porque sino me voy a quebrar comprando galones”, dijo. Hernández, quien actualmente trabaja en un proyecto en Trujillo Alto, no ha sentido el impacto de la crisis en su hogar, ya que coincidió con la compra de una cisterna. “El agua es todo”, insistió el hombre, quien prefirió no opinar sobre la forma en que el gobierno ha manejado la situación. Raúl Rodríguez también iba detrás de un dron. Llevaba 35 minutos en la fila. Contrario a otros ciudadanos, el residente de Guaynabo, no ha enfrentado períodos largos sin agua, pero reconoce que es tiempo de prepararse. “En el caso mío han sido por dos horas, tres horas, cuatro horas lo máximo que he tenido sin agua”, apuntó. Dijo que el gobierno ha fallado en el manejo de la crisis, especialmente a la hora de comunicarse con el pueblo. “La comunicación del gobierno es mala. Deja pasar todas las situaciones y cuando el problema se agudiza es que empiezan a tomar decisiones y la ciudadanía: ‘bien, gracias’. Nos dejan para lo último, no nos dicen las cosas con anticipación”, subrayó. Opinó que la respuesta de la ciudadanía responde principalmente a la información que ofrecen en los medios de comunicación los expertos en metereología que han advertido que se avecina un período de sequía, probablemente hasta octubre. “Ninguno del gobierno ha dicho nada de eso. Todo es, ‘esperen, esperen, esperen’”, expresó Rodríguez.
“El pueblo se está cansando”: comunidades se enfrentan a la crisis de falta de agua
Vecinos de San Juan señalaron fallas en comunicación, además de camiones cisternas vacíos y mal ubicados







