NoticiaHablamos de un grupo que reúne a productores de la talla de Château Mouton-Rothschild, Sassicaia o Vega Sicilia Único. Y que solo tiene 12 miembros. Víctor Manuel Vargas Silva, editor jefe de la Edición Domingo de EL TIEMPO y periodista de vinos. Foto: Michelle MoralesEDITOR04.08.2026 18:46 Actualizado: 04.08.2026 18:46

"Un gran vino nunca es simplemente un producto agrícola; es un artefacto cultural, la expresión de un territorio, su gente y su historia... Y tanto el arte como el vino nos recuerdan que, en un mundo que se acelera, la sensibilidad humana, la paciencia y la visión individual siguen siendo insustituibles".Con estas palabras, Alessia Antinori, vigésima sexta generación de la familia florentina propietaria de Marchesi Antinori, asumió hace unos días la presidencia del club más selecto del vino a nivel mundial: Primum Familiae Vini, expresión en latín que al español se puede traducir como 'Primeras familias del vino'.Alessia Antinori, vigésima sexta generación de la familia propietaria de Marchesi Antinori. Foto: Cortesía.​Hablamos de un club que solo tiene 12 miembros, donde sus bodegas suman más de 2.500 años de historia, a donde solo se entra por invitación unánime de sus socios y donde hay vinos de la talla de Château Mouton-Rothschild, Sassicaia, Tignanello o Vega Sicilia Único.Cada año PFV saca una caja con 12 grandes vinos de sus 12 miembros... Y solo se hacen 12 cajas. Foto:Cortesía: PFVFundado en el año 1992, el Primum Familiae Vini, o PFV, solo acepta bodegas de propiedad y control familiar, que deben estar en el escalón más alto de su región, gozar de una alta reputación internacional y tener al menos tres generaciones en el negocio.Y son muy estrictos en estas normas. Baste con señalar que Robert Mondavi, el visionario enólogo estadounidense de orígenes italianos que revolucionó los vinos de California, tuvo que abandonar este selecto grupo cuando su bodega pasó a manos de Constellation Brands, es decir, cuando perdió su condición de empresa familiar.La reunión 2026 de las familias de PFV tuvo lugar en Château Haut-Brion (Burdeos, Francia). Foto: Cortesía: PFVAlessia Antinori, que sucede a Robert de Luxemburgo (Domaine Clarence Dillon, Burdeos), viene de una familia cuya historia en elaboración de vinos se remonta a 1385. Y hay que resaltar que no es la primera mujer que preside PFV. Antes de ella lo hicieron Mireia Torres, enóloga y jefa del área de Innovación en Familia Torres (Penedés, Cataluña, 2015-2016); Priscilla Incisa della Rocchetta, copropietaria y embajadora global de Tenuta San Guido (Bolgheri, Toscana, 2021-2022), y Véronique Drouhin, enóloga y, por decisión de su padre, 'protectora del estilo' de Maison Joseph Drouhin (Beaune, Borgoña, 2023-2024).Sin embargo, Marchesi Antinori es una bodega que se destaca en este selecto club de grandes familias del vino, pues es la única que es manejada por un triunvirato compuesto por tres mujeres, y más exactamente, por tres hermanas: Albiera Antinori, presidenta y timonel de la empresa; Allegra, vicepresidenta y responsable de restauración y hospitalidad de un grupo que, puedo dar fe, pone extrema y finísima atención a este tema, y Alessia, también vicepresidenta y quien como enóloga supervisa la producción de varios de los vinos más finos de la familia, así como las relaciones internacionales de esta icónica bodega de la Toscana.Salud por las mujeres del vino y por las bodegas de Primum Familiae Vini porque su labor por conservar siglos de conocimiento y excelencia es un aporte sencillamente invaluable al mundo del vino.Víctor Manuel Vargas Silva Editor jefe de la Edición Domingo de EL TIEMPO. En Instagram: @vicvar2 Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.