Análisis Exclusivo suscriptores La administración Petro deja avances en reducción de la deforestación. Pero también entrega una deuda en la protección de líderes ambientales.El Gobierno redujo la deforestación frente a la línea base de 2021 y llevó a Colombia al centro de la agenda ambiental global, pero la pérdida de bosques volvió a crecer en 2024 y 2025. Foto: Juan Diego BuitragoPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD04.08.2026 16:21 Actualizado: 04.08.2026 16:21

El gobierno de Gustavo Petro deja un sector ambiental con resultados que difícilmente pueden calificarse de manera uniforme. Durante cuatro años, la administración convirtió la protección de los bosques, la transición energética y la biodiversidad en algunos de los principales ejes de su política pública. Hubo cifras históricas de reducción de la deforestación, decisiones que marcaron distancia frente a la exploración de hidrocarburos y un mayor protagonismo internacional de Colombia en las discusiones ambientales. LEA TAMBIÉN Pero el cierre del periodo también deja señales de alerta para la entrante administración de Abelardo de La Espriella. La deforestación volvió a aumentar en 2024 y 2025, Colombia continúa siendo el país más peligroso del mundo para los defensores ambientales y persisten interrogantes sobre cómo hacer compatible la transición energética con la dependencia económica de los hidrocarburos.Fabio Arjona será el ministro de Ambiente de Abelardo de La Espriella. Foto:Conservation InternationalUno de los principales activos que deja el Gobierno está relacionado con la deforestación. En 2022, la pérdida de bosque cayó 29,1 %, hasta 123.517 hectáreas, y en 2023 se redujo nuevamente hasta 79.256 hectáreas, la cifra más baja desde que comenzó el monitoreo sistemático en el 2000. Sin embargo, la tendencia se revirtió posteriormente: en 2024 se registraron 113.608 hectáreas y en 2025 fueron 119.483, un aumento de 5,2 %.Pese a este repunte, el Gobierno sostiene que cumplió y superó la meta establecida en el Plan Nacional de Desarrollo. Frente a las cerca de 174.000 hectáreas registradas en 2021, la cifra de 2025 representa una reducción de 31 %. El Ideam también señala que el dato de 2025 estuvo 18,1 % por debajo del promedio histórico de los últimos 25 años, calculado en 145.802 hectáreas anuales.El problema para la próxima administración es que la tendencia reciente no coincide con el objetivo de alcanzar la deforestación neta cero en 2030. El propio informe del Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono advierte una aceleración de la deforestación en buena parte del país.La Amazonía concentra el desafío. En 2025 representó el 65 % de toda la pérdida de bosque, con 77.805 hectáreas. Putumayo registró un aumento de 64,6 %, mientras Caquetá tuvo el mayor incremento absoluto, con 5.151 hectáreas adicionales. Cartagena del Chairá llegó a 16.983 hectáreas deforestadas y fue el municipio con mayor pérdida de bosque del país. LEA TAMBIÉN Los datos muestran, además, que el problema está concentrado territorialmente: 25 municipios acumularon el 69 % de la deforestación nacional y diez Núcleos Activos de Deforestación representaron el 54 % del total. Las principales causas identificadas fueron la praderización para el acaparamiento de tierras, la ganadería extensiva y la infraestructura de transporte no planificada.La deforestación volvió a repuntar en 2024 y 2025. Foto:Cortesía FZSEn materia energética, Petro deja una decisión política de alto impacto: la suspensión de nuevos contratos de exploración de petróleo, gas y carbón. La administración mantuvo la producción de los campos existentes, pero apostó por reducir la dependencia futura de los combustibles fósiles. El reto para el siguiente Gobierno será resolver la tensión entre esa transición y la importancia económica de los hidrocarburos.La Asociación Colombiana de Petróleo y Gas advirtió que, si no se incorporan nuevos proyectos exploratorios, el país podría quedarse sin pozos exploratorios activos hacia 2030 y dejar de recibir alrededor de 40 billones de pesos entre 2027 y 2035. La inversión en exploración cayó 19 % en 2023, aunque las inversiones totales en exploración y producción proyectadas para 2025 alcanzaban 4.680 millones de dólares, concentradas principalmente en producción.El legado ambiental también incluye cambios regulatorios. El Gobierno aceleró el licenciamiento de proyectos de energías renovables, endureció las sanciones ambientales —con multas que pueden llegar a 100.000 salarios mínimos— y otorgó nuevas competencias ambientales a autoridades indígenas. LEA TAMBIÉN En biodiversidad, otro de los retos que recibirá la próxima administración será el manejo de los hipopótamos. El Gobierno aprobó un plan que contempla traslado, esterilización y eutanasia como último recurso. Sin embargo, la implementación avanzó lentamente. Para 2026 fue necesario activar un plan de choque de 7.200 millones de pesos y reconocer un rezago frente a la tasa de extracción recomendada por los técnicos.El plan de manejo de los hipopótamos tendrá que ser ejecutado por el Gobierno entrante. Foto:MinAmbienteEn el escenario internacional, Colombia deja una posición fortalecida. La organización de la COP16 de Biodiversidad en Cali, en 2024, puso al país en el centro de la discusión global y produjo acuerdos como el denominado Fondo de Cali. También quedó ratificado el Acuerdo de Escazú, que establece compromisos para garantizar el acceso a información ambiental y proteger a los defensores del territorio.Precisamente la protección de esos líderes constituye una de las principales deudas. Según Global Witness, Colombia registró 60 asesinatos de defensores ambientales en 2022, 79 en 2023 y 48 en 2024. Aunque la cifra disminuyó en el último año, el país mantuvo el deshonroso primer lugar mundial.Así, la próxima administración recibirá un sector ambiental con herramientas institucionales y compromisos internacionales fortalecidos, pero con desafíos urgentes. El primero será recuperar la reducción de la deforestación y encaminar al país hacia la meta de 2030. El segundo será enfrentar las economías ilegales, el acaparamiento de tierras y la ganadería extensiva que continúan impulsando la pérdida de bosques. El tercero será definir cómo avanzar en la transición energética sin comprometer la seguridad energética y las finanzas públicas. LEA TAMBIÉN La COP16 dejó a Colombia como una voz fuerte a nivel internacional. Foto:Daniel López / EL TIEMPOA esto se suma la necesidad de convertir los compromisos de protección ambiental y de los defensores del territorio en resultados efectivos en las regiones.El balance, por tanto, deja una política ambiental que cambió prioridades y produjo avances medibles, pero que termina con varias de sus metas más ambiciosas todavía pendientes. Para el próximo Gobierno, encabezado por el ministro de Ambiente designado, Fabio Arjona, el desafío no será solamente conservar los avances alcanzados, sino demostrar que es posible convertirlos en una tendencia sostenida y enfrentar los factores económicos, criminales e institucionales que continúan detrás de la crisis ambiental colombiana.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.