En medio de una carrera cuesta arriba por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y afectada una gripe aguda, la expresidenta Michelle Bachelet participó este martes del lanzamiento de un informe sobre geopolítica de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en Santiago.La otrora dos veces jefa de Estado, que a raíz del cuadro viral se ausentó de un diálogo de candidatos al organismo multilateral en Montevideo este lunes, en esta jornada optó por participar de manera presencial, aunque lo hizo usando un tapaboca “para que no digan que ando contagiando a todo el mundo”, advirtió.La exmandataria acudió en su calidad de copresidenta -junto al expresidente de Colombia, Iván Duque- de la Comisión sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo de la Cepal, responsable del documento titulado “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica”.Bachelet y el exlíder colombiano -que también asistió de manera presencial- fueron los encargados de presentar el informe y dar cuenta de los conceptos principales del análisis.Preocupación de Bachelet por erosión del multilateralismoEn su alocución, la también ex alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU se refirió a las “rupturas” globales que fundamentan el texto, entre ellas, la erosión del multilateralismo y la reconfiguración de la gobernanza global, y que reconoció como una que le preocupa especialmente. Esto, por ser uno de los pilares de su cruzada para suceder al portugués António Guterres.“El sistema multilateral que emergió de la posguerra nunca fue perfecto ni completo, pero siempre aspiró a la universalidad, al predominio de las reglas mutuamente acordadas y el respeto a los derechos humanos. Este sistema está siendo hoy cuestionado”, dijo.La expresidenta chilena señaló que lo que se ve surgir a nivel global es “una estrategia argumentada con alianzas selectivas y bloques que compiten entre sí” y que a falta de un actor central para sostener el andamiaje multilateral, “proliferan arreglos paralelos, geometrías variables y formas fragmentadas de gobernanza”.Bachelet apuntó entonces al rol que juega el país liderado por Donald Trump en la geopolítica actual, al señalar que “el mundo transita de un sistema unipolar liderado por los Estados Unidos hacia una redistribución progresiva del poder y una competencia multipolar asimétrica marcada por la rivalidad entre Estados Unidos y China y por una distribución más diversificada del poder económico, tecnológico y político, incluyendo de grandes empresas multinacionales”. Otra ruptura a la que hizo mención Bachelet es el deterioro de las instituciones democráticas “con crecientes restricciones a las libertades civiles y políticas, acompañada de una presente polarización política, desconfianza institucional y mayor apertura social a alternativas no democráticas”. Además, dijo que en esto contribuye el avance de la desinformación y la crisis de la verdad “que está minando el debate político y socavando la propia capacidad de las sociedades para construir una lectura compartida de la realidad”.La ex jefa de Estado también mencionó entre las “rupturas” el fin de un consenso mundial en torno al cambio climático y la necesidad de abordarlo.“Esto no quiere decir que el consenso alguna vez fue absoluto ni que hoy se le haya abandonado por completo, pues muchos países y gobiernos nacionales y subnacionales continúan impulsándolo y profundizando sus agendas climáticas, pero sí ha habido un acuerdo generalizado en torno a este reto que junto con el adecuado manejo de la inteligencia artificial se configuran como uno de los desafíos principales que encara la humanidad en la actualidad y que demandan coordinación y acción colectiva”, destacó.Luego de dar luces de algunas de las recomendaciones incluidas en el texto, Bachelet cerró con un mensaje: “A veces magnificamos las diferencias y nos hundimos en las trincheras, distanciándonos de aquellos sin cuyo acuerdo no es posible avanzar proyectos ambiciosos y grandes travesías colectivas. El problema de la democracia es que nos necesitamos los unos a los otros para alcanzar resultados, pero ese también es su gran virtud y su cualidad redentora”.