El extremismo europeo volvió a montar un espectáculo cargado de violencia simbólica en el corazón de España. Isabel Peralta, una conocida figura de la ultraderecha local, desató una ola de repudio este domingo al pararse frente a la embajada de Marruecos en Madrid, destrozar un fallo judicial a la vista de todos y coronar la escena alzando el brazo derecho con el clásico saludo nazi. El escenario elegido para la provocación no fue al azar. La activista aprovechó la tensión que generó la reciente ola de inmigrantes en Ceuta y Melilla para sumarse a una manifestación xenófoba. Fiel a su estilo, volvió a pisar exactamente el mismo territorio donde años atrás cruzó la línea de la legalidad con consignas racistas. El detonante de su furia fue una notificación legal que recibió apenas 24 horas antes del evento. Según relató la propia protagonista, el sábado se encontraba en la zona de Pelayos de la Presa colaborando tras los incendios forestales cuando le informaron que la Justicia rechazó su apelación. De esta forma, quedó firme la condena a un año de cárcel que arrastraba por sus discursos de odio previos.

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