ColumnistasLa presidenta Fernández convirtió a jueces de la República en presuntos enemigos del país y colocó sobre ellos una palabra que remite a la usurpación del poder y a la destrucción de las institucionesEscuchar04 de agosto 2026, 06:30 a. m.La violencia verbal reduce inhibiciones, fabrica enemigos, distribuye culpas, legitima hostilidades y amplía el campo de lo que una sociedad está dispuesta a tolerar. (Imagen generada con IA /Inteligencia artificial) José Daniel Rodríguez ArrietaComunicador para el cambio social, máster y doctorando en Derechos Humanos, y escritor. Es docente e investigador de la Escuela de Ciencias Políticas y del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, y ha sido consultor para diversos entes, nacionales e internacionales en materia de derechos humanos y migración.En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.
Las palabras que preparan la caída de una democracia
Antes de debilitar una institución, conviene erosionar la confianza social que la sostiene. Antes de desconocer sus decisiones, resulta útil presentarla como parcial, corrupta o enemiga. La deslegitimación discursiva prepara la intervención institucional








