Cynthia (22 años) prefiere aplazar gestiones importantes mientras el planeta Mercurio esté retrógrado. Una circunstancia que, en opinión de ChatGPT y de varios de sus creadores de contenido de confianza, puede ralentizar operaciones y torcer proyectos.Vale la pena retrasar encuentros o entregas de trabajos, aunque a veces la espera sea larga, pues cuando Mercurio entra en fase retrograda tarda varias semanas en enderezarse. Si la espera cae en exámenes no le importa hacer algún ritual protector que la puede favorecer, según su carta astral y su fecha de nacimiento.Cynthia no consulta el horóscopo medio en broma como podía hacerlo su hermana mayor, Claudia, que le saca casi diez años. Ella se lo toma más en serio y concede que la posición de los astros ha condicionado más de una vez sus planes.Términos como carta astral, signo ascendente o tránsito planetario ocupan un lugar central en las redes socialesCuriosamente, la generación Z, nacida, al menos en teoría, con toda la información -la buena y la mala- a su alcance ha vuelto a mirar a los astros, a creer en los horóscopos y a sacarse la carta astral. Por el camino han creado una industria millonaria que les promete protección ante los grandes estresores de la cultura digital, entre ellos la optimización de casi todo y un constante estado de alerta que apenas los deja descansar.Si uno presta atención encontrará el léxico de los astros y el lenguaje del tarot en canales de Slack, subtítulos de Instagram, pódcast y memes. Términos como carta astral, signo ascendente, tránsito planetario y, por supuesto, Mercurio siempre retrógrado, ocupan un lugar central en las redes sociales, en las conversaciones, en las consultas a ChatGPT y en las decisiones de cada día.La economía de la mística, que incluiría la astrología, el tarot y la quiromancia podría alcanzar este año un valor global de 2.200 millones de dólares, con un crecimiento promedio del 0,5% anual desde 2017. Según un informe de la agencia de predicción de tendencias WGSN, el 62% de la generación Z y el 63% de los millennial afirman que su signo zodiacal representa con precisión sus rasgos de personalidad. El trabajo constata que muchos recurren a la astrología para tomar decisiones importantes en la vida, desde las citas amorosas hasta la orientación profesional, e incluso las finanzas, incluyendo propiedades e inversiones.El astrólogo y vidente francés Michel de Nostradamus vivió en el siglo XVIUwe ZänkerLas profecías de Nostradamus también están teniendo su momento, así como cualquier tipo de adivino que tenga línea directa con el más allá. La pregunta casi obvia es por qué prácticas y creencias medievales vuelven con fuerza y fascinan a la generación más tecnológica.Los observadores del fenómeno creen que desde la pandemia todo lo que hasta entonces parecía distópico se ha acelerado y, en muchos casos, ha dejado de ser ficción. Una realidad extraña que ha añadido muchas capas de incertidumbre a una generación que ha crecido en la autoexigencia y la cultura de la comparación, dos prácticas frustrantes y agotadoras.Los estudios demuestran que el estrés, la incertidumbre y el trauma colectivo suelen propiciar momentos de autodescubrimiento. Emma Vidgen, astróloga y autora del libro The Astrology of you (aún sin publicar en español), cree que la astrología puede brindar a sus seguidores una sensación de control en tiempos caóticos. “Aprender a comprender los ritmos naturales del universo y vivir la vida consciente de ese flujo hace sentir a las personas que son parte de algo más grande. Es algo hermoso a lo que aferrarse cuando atravesamos momentos difíciles”, dijo en una entrevista.Lee tambiénAntiguamente solo tenían acceso a lo que se llama astrología interpersonal –la rama de la Astrología dedicada a estudiar la relación de los astros con el carácter y la fortuna de las personas– los privilegiados que podían contratar a un astrólogo privado. Emperadores, reyes y hombres poderosos tenían sus futurólogos de cabecera. Hoy la tecnología ha democratizado el arte de preguntar a los astros por la vida personal o de consultar las decisiones, desde las más importantes a las más triviales, con un astrólogo. Aplicaciones como Co–Start, creada en 2017, pone al alcance de sus usuarios herramientas para explorar la astrología desde la palma de su mano. Desde su lanzamiento ha sido descargada más de 26 millones de veces. En su web un astrólogo anónimo afirma que “la tecnología ofrece un punto de acceso sencillo a un sistema complejo que antes solo estaba al alcance de quienes estaban dispuestos a pagar precios exorbitantes”.Cierta fatiga digital y la sensación de buena parte de las personas jóvenes de que el algoritmo interfiere demasiado en sus gustos y decisiones explican una fuerte necesidad de autoconocimiento y de búsqueda de respuestas fuera de las pantallas.A Co-Star la gente va a analizar la compatibilidad entre amigos y parejas según sus cartas astrales. Una práctica que viene muy bien a una generación que ha crecido con menos contacto social que las anteriores y a la que le faltan habilidades para afianzar relaciones.El léxico de los astros y el lenguaje del tarot está presente en las redes socialesCristian Blazquez MartinezPor otro lado, está la incertidumbre por el futuro, con todas las incógnitas abiertas y la gran duda existencial que trae el aceleracionismo y la inteligencia artificial. Nunca ha sido sencillo hablar de las emociones y expresar los sentimientos, y hacerlo aludiendo al signo del zodíaco es una forma rápida y cómoda de hablar de temas privados y complejos. Si eres géminis eres maleable y cambias con frecuencia de opinión; si eres cáncer eres frágil y dependiente, pareces duro por fuera, pero en realidad eres muy sensible. Ese tipo de discurso es ahora muy frecuente entre raperos y cantantes. Lo natural es que sus seguidores lo copien y acaben explicándose a sí mismos a través de la influencia de los astros.Además de Co-Star, hay cuentas de astrología casi en cualquier plataforma. Desde 2012, el astrólogo profesional Chris Brennan publica un episodio semanal de The Astrology Podcast; además están influencers astrológicos como Astro Poets (@poetastrologers), Chani Nicholas (@chaninicholas), o Zodiac Boyfriend (@zodiac.boyfriend).A los astrólogos de la vieja escuela la velocidad a la que surgen estas cuentas les parece un poco frívolo, una moda, dicen, que está siendo canibalizada por el marketing. Vidgen cree que se está alcanzando el punto de saturación. “Es importante reconocer dónde termina la espiritualidad y comienza el mero lavado de imagen. “Las marcas prestan atención a lo que es popular, y ahora mismo la astrología está de moda”, dice por su parte Haley Nahman, escritora residente en Brooklyn y autora del boletín de cultura pop Maybe Baby. Para ellos la popularización de la astrología es también representativa de una apatía intelectual generalizada y un ejercicio de marketing pseudoexistencial que ha atrapado a una generación que necesita con cierta urgencia creer en algo y tener algunas certezas.