Si hay una materia en la que la posibilidad de alcanzar un pacto de Estado es remota esa es la inmigración. Los dos grandes partidos, PSOE y PP, mantienen grandes divergencias en el tratamiento de la situación y en la reforma de la Ley de Extranjería. Las devoluciones en caliente, las que se producen en la misma frontera, junto con la acogida obligatoria de menores no acompañados son los puntos más problemáticos por su enorme diferencia de enfoque.El PSOE siempre se ha mostrado contrario a las devoluciones en caliente, que en España afectan principalmente a la frontera de Ceuta y Melilla con Marruecos. Aunque de hecho en esta zona se están llevando a cabo desde 2018.
Para el PP hay que reforzar los controles fronterizos, mediante un Plan de Fronteras, y si alguna persona intenta entrar irregularmente en España y es sorprendido debe ser devuelta a su país. El Gobierno, no obstante, ha modificado su postura a raíz de la avalancha ocurrida en Ceuta el pasado día 30 y el presidente Pedro Sánchez se abrió la semana pasada a modificar la Ley de Extranjería. Pero la colaboración con el PP no será efectiva. El Grupo Popular presentó una proposición de ley el 16 de julio para reformar dicha ley en lo relativo a la llegada de inmigrantes a nado tras la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo que fallaba la admisión en España de las personas que entran por mar puesto que allí no hay impedimentos físicos. Ayer se constató que no habrá acuerdo y así lo expresó el secretario general del PP Miguel Tellado.








