OpiniónNo podemos poner la democracia en manos de redes que, a fuerza de repetición, terminan haciendo que el cerebro dé por cierto aquello que no lo es.03.08.2026 22:01 Actualizado: 03.08.2026 22:01 Una mentira no se convierte en verdad por mucho que se repita. Sin embargo, la evidencia muestra que cuanto más se repite una afirmación, mayores son las probabilidades de que la gente la crea.Ese fenómeno, conocido como el “efecto de la verdad ilusoria”, fue descrito hace más de cincuenta años por varios psicólogos estadounidenses que, tras realizar una serie de experimentos, encontraron que los seres humanos tendemos a considerar más verdaderos aquellos argumentos repetidos que aquellos que escuchamos una sola vez. ¿La razón? Parece ser que nuestro cerebro, en su afán por ahorrar esfuerzo, suele confundir la familiaridad con una señal de veracidad.Los publicistas conocen muy bien este efecto y por eso las marcas más famosas, no obstante serlo, siguen invirtiendo fortunas en anuncios. Lo que buscan es reforzar constantemente los atributos de sus productos para que, cuando llegue el momento de comprar, el consumidor haga la conexión mental y responda inmediatamente al call to action (llamado a la acción).La democracia necesita ciudadanos dispuestos a dudar, comparar y buscar información más allá de lo que aparece una y otra vez en la pantalla.Actualmente quienes más se benefician de este efecto son las redes sociales porque les resulta fácil, rápido y económico repetir las ideas hasta la saciedad. De hecho, no solo reproducen determinados contenidos falsos o verdaderos hasta el infinito, sino que, como saben qué nos gusta, qué buscamos y qué miramos con más detenimiento, nos lo ofrecen en bandeja todo el tiempo.Así, por cuenta de las redes, terminamos expuestos una y otra vez a las mismas ideas, mientras las opiniones que las contradicen desaparecen de nuestro campo de visión. Es lo que se conoce como una cámara de eco.A mí me enseñaron que tesis + antítesis = síntesis, pero hacer toda esa operación está resultando cada vez más difícil porque vivimos en comunidades más cerradas donde solo nos muestran una versión de la realidad.Quizás haya llegado la hora de acudir a medios de comunicación serios que verifican y contrastan lo que publican, aunque tengan un costo. No podemos seguir poniendo la democracia en manos de redes sociales con algoritmos que, a fuerza de repetición, han terminado haciendo que nuestro cerebro dé por cierto aquello que no lo es. La democracia necesita ciudadanos dispuestos a dudar, comparar y buscar información más allá de lo que aparece una y otra vez en la pantalla. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Efecto de la verdad ilusoria
No podemos poner la democracia en manos de redes que, a fuerza de repetición, terminan haciendo que el cerebro dé por cierto aquello que no lo es.








