Una rana dardo dorada, de piel brillante y ojos negros, se posa sobre un tronco oscuro con fondo de vegetación verde. (Imagen Ilustrativa Infobae)La alianza entre el Ministerio de Ambiente de Panamá y la Asociación para la Preservación de la Rana Dorada y otros Anfibios en Panamá (Apradap) representa un nuevo impulso a la protección de la rana dorada, especie que hoy solo sobrevive bajo cuidado humano. El convenio, que se extenderá por cinco años, prevé respaldo técnico y recursos para fortalecer los programas de conservación y educación ambiental en el país.Desde hace más de una década, no existen registros de la rana dorada en estado silvestre y para miles de panameños este anfibio de intenso color amarillo —ícono cultural y símbolo ecológico nacional— solo existe en fotografías, videos o detrás del vidrio de centros de conservación.PUBLICIDADDesde febrero un esfuerzo científico busca revertir esa ausencia y abrir la posibilidad de que la especie vuelva a habitar los arroyos montañosos donde durante décadas fue parte del paisaje natural.La iniciativa está liderada por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y el Instituto Nacional de Biología de la Conservación y Zoológico Smithsonian, junto al Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC) y aliados internacionales, en un programa que marca una nueva etapa en la conservación de la rana dorada (Atelopus zeteki).La especie únicamente subsiste en centros de conservación ex situ, donde especialistas trabajan para garantizar su supervivencia en cautiverio. (Getty)El objetivo es avanzar desde la cría en cautiverio hacia la reintroducción controlada en el medio natural, tras años de investigación sobre la enfermedad que provocó su desaparición.PUBLICIDADLa rana dorada fue declarada símbolo ecológico y cultural de Panamá mediante la Ley 37 de 2010, un reconocimiento que reflejó su valor biológico y su arraigo en la identidad nacional.Los últimos datos confirman que la especie únicamente subsiste en centros de conservación ex situ, donde especialistas trabajan para garantizar su supervivencia en cautiverio. Este convenio busca crear las condiciones necesarias para que, en algún momento, los ejemplares puedan regresar a su hábitat natural.El acuerdo firmado activa una serie de iniciativas educativas y científicas, orientadas tanto a la población escolar como universitaria. El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro (izq), y José Campo, representante legal de la Apradap, firmaron el acuerdo. (MiAmbiente)Se desarrollarán giras ecológicas, talleres y actividades con escuelas oficiales y particulares, así como con universidades, para involucrar a las nuevas generaciones en la defensa del patrimonio natural panameño.PUBLICIDADAdemás, el documento establece el intercambio continuo de información científica entre MiAmbiente y la Asociación para la Preservación de la Rana Dorada y otros Anfibios en Panamá.Ambas instituciones colaborarán en la definición de indicadores ambientales y en la creación de redes que permitan evaluar el impacto de sus intervenciones. De esta manera, se busca garantizar la medición rigurosa de los avances y ajustar las estrategias según los resultados obtenidos.El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, destacó que “la conservación ambiental se construye junto a las comunidades y con aliados estratégicos que conocen el territorio, la ciencia y nuestras comunidades”. Esta visión impulsa la participación local y el trabajo conjunto como pilares del proyecto. Por su parte, José Campo, representante legal de la Apradap, subrayó el compromiso de la organización con la educación ambiental. PUBLICIDAD“También nos dedicamos a promover la educación, desde la primaria, para que las nuevas generaciones conozcan la importancia de proteger nuestro medio ambiente y nuestra biodiversidad”, expresó.La rana dorada habitaba tradicionalmente los bosques nublados y los ríos de corriente rápida de la provincia de Coclé. - crédito Puente del MundoEl convenio incluye la creación de una Unidad de Enlace y una Comisión Técnica, encargadas de supervisar la ejecución de las acciones. También se establecen mecanismos de rendición de cuentas, auditorías externas y la publicación periódica de resultados, para asegurar la transparencia y la participación pública en el proceso.La rana dorada, símbolo nacional de Panamá, habitaba tradicionalmente los bosques nublados y los ríos de corriente rápida de la provincia de Coclé, especialmente en áreas como El Copé, dentro del Parque Nacional General de División Omar Torrijos Herrera. PUBLICIDADEl último avistamiento en campo se registró en 2009, en una zona entre El Valle de Antón y Altos del María.A pesar de los desafíos, la alianza aspira a sentar las bases para la reintroducción de la rana dorada y otros anfibios en su entorno natural, fortaleciendo la cooperación científica y el compromiso social con la biodiversidad.La Apradap es una organización sin fines de lucro fundada en 1995 y formalizada en 1997, ha enfocado su labor en la preservación de anfibios y la educación ambiental, promoviendo prácticas sostenibles y el desarrollo integral de niños y jóvenes panameños a través de la sensibilización ecológica. PUBLICIDAD
En Panamá priorizan la ciencia y los indicadores ambientales para conservar anfibios amenazados
Buscan abrir la posibilidad de que la rana dorada vuelva a habitar los arroyos montañosos donde durante décadas fue parte del paisaje natural









