La presión tributaria comenzó a mostrar una reducción durante la administración de Javier Milei, acompañada por la eliminación o disminución de impuestos nacionales, aranceles y derechos de exportación. Sin embargo, el alivio no llegó con la misma intensidad a todos los sectores: mientras algunas actividades vinculadas con el comercio exterior, los bienes importados y determinados consumos recibieron beneficios directos, buena parte de las pequeñas y medianas empresas todavía enfrenta una elevada carga provincial, municipal y administrativa.

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De acuerdo con la última medición del Ministerio de Economía, la presión tributaria consolidada entre Nación y provincias representó el 26,9% del PBI en 2025, frente al 27,7% registrado durante 2024. Del total, 21,9 puntos correspondieron a impuestos nacionales y cinco puntos a tributos provinciales. Se trató del nivel más bajo de la serie oficial desde, al menos, 2016.

En la misma línea, Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), estimó que la presión tributaria efectiva correspondiente exclusivamente al nivel nacional podría cerrar 2026 en el 20,8% del PBI, el registro más bajo desde 2006.