ExplicativoUna obra ferroviaria del siglo XIX convirtió la cordillera peruana en una ruta para pasajeros, carga y turismo.El tren recorre el corazón de los Andes peruanos. Foto: Kabelleger/David GublerPERIODISTA03.08.2026 15:55 Actualizado: 03.08.2026 15:58

Hay lugares donde avanzar unos cuantos kilómetros exige mucho más que tender una vía. En el corazón de Los Andes peruanos, el Ferrocarril Central Andino se convirtió en una respuesta a ese desafío, una línea que parte desde la costa del Pacífico, atraviesa Lima y se interna en la cordillera hasta alcanzar alturas cercanas a los 5.000 metros sobre el nivel del mar. La ruta conecta el puerto del Callao y la capital peruana con localidades de la sierra, entre ellas La Oroya, Cerro de Pasco y Huancayo. En el trayecto aparecen túneles, puentes, curvas y zigzags que permiten al tren superar una geografía en la que avanzar en línea recta habría sido prácticamente imposible. LEA TAMBIÉN Uno de sus puntos más extremos está en Galera, donde el ferrocarril llega a unos 4.781 metros sobre el nivel del mar. La propia concesionaria lo identifica como el ferrocarril más alto de América y el segundo más alto del mundo. Una obra contra la montaña La historia de esta línea comenzó mucho antes de que existieran las actuales carreteras de montaña. En el siglo XIX, la geografía peruana dificultaba la conexión entre la costa y los recursos del interior andino, especialmente los vinculados con la actividad minera. El ingeniero polaco Ernesto Malinowski fue quien planteó el trazado para llevar el ferrocarril desde Lima hacia el interior. Para ejecutar aquella ambiciosa obra apareció el estadounidense Henry Meiggs, a quien se atribuye una frase que resume la magnitud del proyecto: “Colocaré rieles allí donde caminan las llamas”.El tren alcanza alturas cercanas a los 5.000 metros. Foto:IG: @igersperuLos trabajos comenzaron en 1870. La construcción obligó a trasladar maquinaria, materiales y estructuras importadas desde Europa y Estados Unidos hasta zonas donde la propia montaña hacía difícil el acceso. Miles de trabajadores participaron en las distintas etapas de una obra que avanzaba entre pendientes, quebradas y condiciones extremas.El proyecto tampoco tuvo un camino continuo. Los problemas administrativos frenaron las obras en 1878 y, poco después, la guerra del Pacífico provocó nuevas interrupciones y cambios en la gestión. La línea llegó a La Oroya en 1893, mientras que el tramo hasta Huancayo quedó completado en 1908. En total, terminar la conexión tomó más de tres décadas de trabajos y contratiempos. LEA TAMBIÉN Un viaje entre montañas y altura Hoy, el recorrido turístico Lima-Huancayo permite observar desde el tren una sucesión de paisajes que cambia a medida que la vía gana altura. Desiertos, valles, montañas y zonas de nieve aparecen durante una travesía que puede extenderse por unas 14 horas.La experiencia, sin embargo, no depende únicamente del paisaje. A medida que el tren asciende, también disminuye la disponibilidad de oxígeno. Por encima de los 4.500 metros, el mal de altura puede convertirse en un riesgo para algunos pasajeros y provocar dolor de cabeza, náuseas, cansancio o dificultad para respirar.El recorrido ofrece paisajes imponentes de la cordillera. Foto:IG: @valepiazzavPor esa razón, el servicio contempla oxígeno a bordo y asistencia médica para atender a quienes presenten síntomas que puedan agravarse durante el ascenso. El recorrido lento permite, además, que el cuerpo tenga más tiempo para adaptarse a la diferencia de altitud.