0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialNo conquistó la final pero Rafa Jódar ya es el quince del mundo. No se hizo con el título en Washington pero subió otro escalón en una carrera hacia delante que le está llevando a ser el jugador revelación de la temporada en el circuito. Cayó ante un experto Taylor Fritz por 7-6 (2), 6-4, en 1 hora y 49 minutos pero obtuvo un buen aprendizaje de cara a los siguientes compromisos. Fue solo su segunda final tras la que ganó en Marrakech pero en un torneo, el de la capital de Estados Unidos, de mayor categoría. Un resultado que le permite incluso ir soñando con estar en las ATP Finals. Ya se verá pero su progresión está ahí.No era fácil entrar en harina. Un día de retraso por culpa de la lluvia en el inicio de la final, sol radiante, pero también un viento incómodo, una pista rápida y unas bolas aún más veloces y un rival avezado y en su salsa en este tipo de condiciones.En la final más importante de su corta carrera el español salvó hasta cuatro bolas de partidoAún así, Jódar (19 años) dio mucho la cara, solventó una primera (y única en toda la manga inicial) bola de break en contra y también tuvo su oportunidad de quebrar el servicio del estadounidense. Tampoco lo consiguió pero fue manteniendo el tipo con solvencia con su saque y en un par de ocasiones apretó las tuercas de Fritz al resto. Le faltó un puntito más de fortuna para generarse más bolas de rotura y no terminó de aprovechar el hecho de que el norteamericano no estaba consiguiendo elevar el porcentaje de primeros servicios.Jódar ganaba la mayoría de intercambios, le jugaba a su rival al cuerpo y no le dejaba manejarse con comodidad pero Fritz (28 años) iba tirando de oficio. Una derecha potente por aquí, un par de buenos saques por allá y paso a paso. No es Fritz un jugador de muchas sutilezas pero lo que hace lo suele hacer con criterio. Animado por algunos amigos en la grada, ya que Jódar estudió en la Universidad de Virginia, y con su padre y entrenador en su rincón el madrileño no se descomponía tampoco.Por eso ocurrió lo lógico, que el primer set tuviera que desencallarse en el tie-break. Como en el único precedente entre ambos se lo llevó Fritz. En la muerte súbita el número nueve del mundo elevó el nivel, limitó los errores, aprovechó las ocasiones y enseñó porque la experiencia estaba de su lado.En una pista así no suele haber mucho ritmo de juego y el partido se alimenta de momentos episódicos, más que en una continuidad. Por eso le tocaba a Jódar no venirse abajo porque si emitía signos de debilidad Fritz, que venía de perder las tres finales que había jugado en el 2026, se le iba a tirar a la yugular. Dicho y hecho. El estadounidense aumentó su agresividad al resto, presionó en cada punto, asfixió a Jódar y le rompió el saque de entrada en el segundo set en lo que supuso el primer break del encuentro.En ese tramo le salía todo a un Fritz que se escapaba 3-0 con una segunda rotura. Un torbellino estaba pasando por encima de un Jódar que, pese a ello, no había dicho su última palabra. Tiró de coraje, se aferró a la pista y recuperó uno de los saques, pero su reacción no pudo pasar de ahí. Con 5-4 en contra salvó cuatro bolas de partido pero a la quinta, cayó. No ganó la final pero va dando pasos adelante a una velocidad notable. Ahora le toca el Masters 1.000 de Montreal, aunque terminó el partido con problemas en su muñeca izquierda tras una caída. Debe ser su siguiente estación.