Un fósil hallado en el sur de Brasil permitió identificar a Silescelida acristata, un reptil que vivió hace unos 240 millones de años (Crédito: Gentileza, estudio Un nuevo arcosauriforme eucrocópodo del Triásico Medio del sur de Brasil y la filogenia de Euparkeriidae, publicada en Scientific Reports)Un fósil hallado en el sur de Brasil permitió identificar a Silescelida acristata, un reptil que vivió hace unos 240 millones de años y que aporta nuevas pistas sobre una etapa temprana de la evolución de los arcosauriformes. Según Mauricio Garcia, doctorando en el Programa de Posgrado en Biodiversidad Animal de la Universidade Federal de Santa Maria (UFSM) y autor de un artículo publicado en The Conversation, el hallazgo ocurrió en Dona Francisca, en la región central de Rio Grande do Sul.Junto a García, Gabriela M. Cerqueira y Rodrigo T. Müller, del Centro de Pesquisas Paleontológicas da Quarta Colônia de la Universidade Federal de Santa Maria (UFSM), en colaboración con la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (PUCRS), describieron formas cercanas a los euparkeriidos, según el estudio publicado en Scientific Reports.PUBLICIDADLa especie vivió en el Triásico Medio, cuando los ecosistemas terrestres aún se recuperaban de la extinción del Pérmico-Triásico, ocurrida hace unos 252 millones de años. Ese episodio eliminó gran parte de la vida del planeta y abrió paso a la diversificación de nuevos grupos animales.Silescelida acristata era un animal pequeño y esbelto que caminaba sobre cuatro extremidades (Imagen Ilustrativa Infobae)En ese escenario comenzaron a multiplicarse distintas ramas de reptiles terrestres. Entre ellas estaban los arcosauriformes, un grupo del que más tarde surgirían los arcosaurios, que incluyen a cocodrilos, dinosaurios y aves.El rastro apareció en Dona Francisca, en rocas del Geoparque Quarta Colônia de la UNESCO. Según Garcia, ese material permite entender mejor una fase anterior al ascenso de los grandes grupos que después dominarían los ecosistemas terrestres.PUBLICIDADSilescelida acristata era un animal pequeño y esbelto que caminaba sobre cuatro extremidades. Su tamaño podía compararse con el de un caimán pequeño.No era un dinosaurio ni un cocodrilo, pero pertenecía a un linaje cercano a las formas que precedieron el origen de ambos grupos. Su dieta probablemente incluía animales más pequeños, lo que apunta a un papel de pequeño depredador en los ecosistemas triásicos del sur del país.El ejemplar conserva sobre todo partes de las extremidades y esos restos aportan información sobre locomoción y parentescos evolutivos (Imagen Ilustrativa Infobae)La recuperación ecológica tras la gran extinción marcó el entorno en el que vivió. Los vertebrados terrestres aún ocupaban nichos nuevos y probaban distintas formas corporales y maneras de desplazarse.PUBLICIDADEl ejemplar conserva sobre todo partes de las extremidades. Aunque ese tipo de restos puede parecer limitado, aporta información valiosa sobre locomoción y parentescos evolutivos.Uno de los rasgos más relevantes está en el fémur. Ese hueso indica una postura semierguida, con las patas colocadas más debajo del cuerpo que hacia los lados.Esa disposición favorecía un movimiento más eficiente y reducía el arrastre del cuerpo sobre el suelo. Para los investigadores García, Cerqueira y Müller, ese cambio forma parte de las transformaciones anatómicas que más tarde resultarían decisivas para el éxito evolutivo de los arcosaurios.Los restos vinculados con los euparkeriidos se registraban hasta ahora sobre todo en África, Asia y Europa (Crédito: Gentileza, estudio Un nuevo arcosauriforme eucrocópodo del Triásico Medio del sur de Brasil y la filogenia de Euparkeriidae, publicada en Scientific Reports)Los análisis filogenéticos indican que Silescelida acristata puede estar emparentado con los euparkeriidos. Se trata de un grupo raro de arcosauriformes que la ciencia todavía conoce de forma limitada.PUBLICIDADHasta ahora, los restos asociados con ese grupo se conocían sobre todo en África, Asia y Europa. La presencia en Sudamérica de una forma relacionada amplía el mapa conocido de estos reptiles.Ese dato sugiere que tuvieron una distribución más amplia durante el Triásico de lo que mostraba el registro fósil. También refuerza el papel de la región en el estudio del origen y la diversificación temprana de grandes grupos de vertebrados terrestres.La presencia de esta especie en el Triásico Medio de Brasil también indica que la historia evolutiva fue más extensa y compleja de lo que se pensaba. Según García, Cerqueira y Müller, el hallazgo vuelve a poner el foco sobre el continente como una zona clave para seguir esa diversificación temprana.PUBLICIDADEl reencuentro con la pieza perdida permitió confirmar el origen del espécimen y describirlo como una nueva especie (Imagen Ilustrativa Infobae)La historia del ejemplar incluye un contratiempo poco común. Una parte del resto petrificado, la que conservaba información esencial sobre su procedencia, se perdió por accidente durante más de dos décadas.Los investigadores localizaron el fragmento extraviado en 2022 durante una visita técnica a la colección científica de la PUCRS. Ese reencuentro permitió confirmar el origen del espécimen y describirlo formalmente como una nueva especie.El nombre del animal alude a ese episodio y al tipo de restos preservados. Silescelida combina términos asociados con “silencio” y “pierna”, en referencia al largo olvido de una parte del fósil y a que el material conservado consiste sobre todo en huesos de las extremidades.PUBLICIDADEl término acristata significa “sin cresta”. Los autores lo eligieron porque el fémur de este animal carece de una cresta o prominencia ósea, conocida como trocánter, donde se insertaría parte de la musculatura de la cola. Esa ausencia lo distingue de casi todos sus parientes cercanos.Rio Grande do Sul conserva en sus rocas señales de varias etapas de la evolución de los vertebrados terrestres. En ese registro del interior del país, restos de hace millones de años aún aportan piezas para reconstruir cómo surgieron los grupos animales que después transformarían los ecosistemas de tierra firme.
Un fósil de 240 millones de años perdido por más de dos décadas reveló un mapa evolutivo desconocido de los reptiles
El hallazgo de Silescelida acristata en Rio Grande do Sul amplía la distribución conocida de los euparkeriidos y ofrece nuevas pistas sobre la diversificación de los vertebrados terrestres tras la gran extinción del Pérmico-Triásico







