EntrevistaEl estratega y uno de los hombres más cercanos al presidente electo habló con EL TIEMPO sobre la llegada del nuevo gobierno. SUBEDITOR DE POLÍTICA03.08.2026 13:51 Actualizado: 03.08.2026 13:54

Carlos Suárez, uno de los hombres más cercanos al presidente electo, Abelardo De La Espriella, y quien estuvo detrás de la estrategia que los llevó al poder, habló con EL TIEMPO sobre la posesión presidencial que no será en Bogotá sino en Cali. Critica que la oposición no reconozca la victoria democrática del abogado en las urnas e insiste en que pasa la página luego de los choques con el Centro Democrático. Además, dice que este será un gobierno desde las regiones con un estilo muy diferente que ya se está notando. ¿Cómo está el ambiente en el abelardismo de cara a una ceremonia bastante novedosa, fuera de Bogotá? Cali está de fiesta. Cali está feliz y espera, por primera vez en la historia, la posesión presidencial de un mandatario. El Tigre está listo, al igual que todas las comitivas internacionales. Los hoteles están llenos, la economía caleña se está moviendo y hay un derrame económico impresionante. Hagan sus reservas pronto porque prácticamente toda la capacidad hotelera está copada. El 7 de agosto tendremos una posesión nunca antes vista en Colombia, poniendo la bandera de la soberanía del presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas para retomar el suroccidente del país. ¿Cuál es el mensaje, tanto en materia de seguridad como en lo simbólico, en un país que ha sido tan centralista durante casi doscientos años? El Tigre lo dijo en campaña: este será un gobierno descentralizado, el gobierno de las regiones. Para nosotros, el suroccidente siempre fue un símbolo. Allí comenzamos las giras, incluso las del Ron Defensor, después de la primera salida a plaza pública. También fue en Cali donde, por primera vez, un candidato presidencial inscribió su fórmula. Lo que hoy le decimos al país es que este será un gobierno de las regiones. Hemos adelantado empalmes territoriales y el presidente anunció que habrá un gerente especial para Bogotá. En el suroccidente, la gran apuesta será recuperar la seguridad, pero también desarrollar un trabajo social con comunidades que históricamente han sido esquivas en materia electoral, pero que el Tigre quiere traer a la manada mediante obras y acciones contundentes. ¿Qué mensaje hay frente a la oposición que viajará a Cali para realizar actos paralelos y que incluso no reconoce la elección de Abelardo de la Espriella? Creo que esa es una de las cosas que el país todavía no ha leído bien. Nos acostumbramos a la anormalidad del gobierno Petro. Nos acostumbramos a que se le entregara el país a los violentos, al narcoterrorismo en alianza con el Gobierno y a la corrupción rampante. Pero ahora no podemos acostumbrarnos a que la oposición empiece diciendo que no reconoce el resultado de las urnas. Eso es antidemocrático. Además, hacen llamados, bajo el eufemismo de una "revolución pacífica", que el país debe rechazar de manera social, ciudadana y contundente. Lo que están promoviendo no es democrático. Es una revolución y un golpe de Estado disfrazado de una supuesta desobediencia civil. El presidente de Colombia es Abelardo de la Espriella. Trece millones de colombianos lo eligieron y nadie tiene por qué desconocer la figura presidencial. Oposición democrática, sí; eufemismos para desconocer la democracia, no. ¿Cuál será la estrategia para gobernar? Ustedes han construido una estrategia de comunicación muy fuerte. ¿Cómo va a cambiar ahora que llegan al Gobierno? Las cosas que funcionan no se cambian. Lo que estamos haciendo en materia de comunicación también es disruptivo. El presidente se comunica directamente con los ciudadanos cada ocho días. Estamos mostrando la agenda presidencial, una agenda de trabajo 24/7, minuto a minuto, a través de las cuentas del presidente electo y, una vez estemos en el Gobierno, también mediante los canales de los ministerios. La idea es mantener una comunicación directa con los ciudadanos y, al mismo tiempo, abrir una compuerta muy importante de diálogo con los medios de comunicación tradicionales. Existirá una oficina de vocería para que, todos los días y de manera permanente, los colombianos estén informados sobre el trabajo del Gobierno. Aquí no hay agenda privada; todo se puede mostrar las veinticuatro horas del día. Se habla mucho de replicar aspectos del modelo de comunicación de la Casa Blanca. ¿Los ministros darán entrevistas o toda la comunicación se centralizará a través de la vocería? Estamos terminando un protocolo de comunicación. Una vez esté listo, habrá una comunicación ordenada por parte de todo el Gobierno, porque el Gobierno es uno solo, independientemente de que existan múltiples voceros. ¿Cómo han sido recibidos los empalmes regionales dentro del gobierno electo? Para nosotros han sido una maravilla, pero, sobre todo, para los ciudadanos de las regiones, los gobernadores y los alcaldes que llevan dos años y medio teniendo que lidiar con un Gobierno que no los escuchó y que no tramitó sus proyectos. Durante estos días, después del 21 de junio, cuando fue elegido, el Tigre se dedicó a recorrer los departamentos para cerrar esa brecha, identificar los proyectos que ya están en fase III y sacar adelante lo que Petro no hizo durante estos cuatro años y que frenó en los últimos dos años y medio frente a los gobiernos regionales. Ya está el gabinete listo. ¿Cómo ve ese equipo que acompañará a Abelardo de la Espriella durante la primera etapa de su gobierno? Me parece un gabinete maravilloso por una razón muy importante: es la primera vez en la historia del país que todos los ministros son cuotas exclusivamente del presidente de la República. No fueron nombrados por amiguismos, relaciones políticas ni como cuotas de partidos o dirigentes. El presidente tomó una decisión completamente autónoma y conformó un gabinete de lujo, que ahora tendrá que sostenerse con su trabajo y sus resultados, respondiéndole al pueblo colombiano y al presidente de la República. Tienen vía libre para trabajar, sin presiones ni politiquería. Ese ya empieza a ser un cambio importante para el país. Precisamente ese cambio también se refleja en la relación con el Congreso. Ya vimos cómo será ese relacionamiento, liderado por el ministro del Interior, Rodrigo Lara, y parece muy distinto al de otros gobiernos. Han ocurrido hechos que no veíamos hace mucho, como que la presidencia del Congreso quedara en manos de otro partido y no del candidato que, al parecer, tenía el respaldo del presidente electo. También se dice que el Gobierno no entrará de lleno en la discusión por la elección del contralor, algo que históricamente ha sido una prioridad para los presidentes... ¿no habrá mermelada entonces en este gobierno? Definitivamente no va a haber mermelada en este Gobierno. Lo primero es que, por primera vez, se están haciendo las cosas de la manera correcta. La Constitución y la ley establecen que existen tres ramas del poder público, que son independientes y que deben trabajar armónicamente. ¿Qué está ocurriendo? Que el presidente ha dado una instrucción muy clara: el Congreso, en su autonomía, debe operar como considere conveniente. El presidente no se va a meter en esas decisiones. El Congreso elegirá libremente, como corresponde. Lo extraño era lo que ocurría antes, cuando los presidentes intervenían en la elección del contralor y escogían a quien debía vigilarlos. Eso no va a pasar en este Gobierno. Y, por supuesto, la respuesta sobre la mermelada es un no rotundo. Lo que sí habrá será una relación transparente y pública entre el Gobierno y el Congreso. Muy pronto el ministro Rodrigo Lara dará a conocer los detalles de esa mecánica de relacionamiento, respetando la importancia del Congreso y el mandato democrático que tienen los congresistas. Cada uno cumplirá su papel. Como decía mi abuela: cada uno en su estaca. A propósito de la elección de la Presidencia del Congreso, eso desató fuertes choques con el uribismo. El expresidente Álvaro Uribe dijo que, si Abelardo influenciado por su círculo buscaba atacar al Centro Democrático, ellos estaban listos para defenderse como abejas. Hubo momentos de mucha tensión, cuando muchos pensaban que serían aliados naturales. Sin embargo, la semana pasada usted dijo que era momento de pasar la página y empezar a construir una mejor Colombia. ¿Ha recibido alguna respuesta del Centro Democrático o del expresidente Uribe frente a ese mensaje? He recibido muchísimas respuestas a través de las redes sociales. Pero precisamente dije que voy a pasar la página, porque para pelear se necesitan dos y yo estoy por fuera de ese ring. Mi tarea es acompañar al presidente en la construcción de la patria milagro. Las pequeñas peleas políticas no pueden distraer a un Gobierno que está haciendo historia y que está dedicado a resolver los problemas de los ciudadanos y los grandes problemas del país. Dejemos las pequeñeces a un lado y que peleen solos quienes quieran hacerlo. ¿Cree que pronto podría darse un encuentro entre Álvaro Uribe y Abelardo de la Espriella? Muchos sectores de la derecha esperan una fotografía de ambos antes de la posesión. El presidente Uribe está cordialmente invitado por el presidente Abelardo de la Espriella a la posesión presidencial. El presidente del Congreso, Honorio Henríquez, ha vuelto a poner sobre la mesa la idea de un acuerdo nacional. Incluso habló de sentar en una misma mesa a Álvaro Uribe, Gustavo Petro y Abelardo De La Espriella. ¿Usted cree que es posible un acuerdo nacional cuando existe una oposición que no reconoce al gobierno? ¿Usted cree que es posible hacer un acuerdo nacional con el jefe de la oposición si lo primero que hace al llegar a la mesa es decir que no reconoce a los trece millones de colombianos que eligieron al presidente Abelardo de la Espriella? Creo que hay que mirar mucho más a fondo en qué consisten los acuerdos nacionales. Por supuesto que son importantes, siempre y cuando partan del respeto por la democracia. Y la democracia implica reconocer al presidente de la República. De otra manera es muy complicado hablar de quién se va a sentar en la mesa. Acuerdo nacional con todo el que quiera construir una ‘Patria Milagro’, sí; pero no con quien desconoce al pueblo colombiano y pretende torpedear el mandato que los ciudadanos otorgaron en las urnas. ¿Cuál será el estilo De La Espriella en el poder? Lo primero es que no va a estar en la Casa de Nariño. El presidente ya anunció que la sede principal del Gobierno será el Palacio de San Carlos y que tendrá una sede alterna en Barranquilla, desde donde también despachará de manera permanente. Pero el estilo de Abelardo no es un estilo palaciego. Es un estilo de regiones, de estar con la gente, de escucharla y de solucionar sus problemas. Vamos a conocer a un presidente presente todos los días, todas las semanas, recorriendo los territorios y gobernando desde las regiones y para las regiones. MATEO GARCÍA Subeditor de Política Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.