DOMINGA.– La cantante pop Belinda mostró su perrito a la cámara durante una entrevista que le hacían como parte de la promoción de ‘Toy Story 5’, película en la que prestó su voz. “¡Se llama Popper!”, soltó con inocencia, con esa voz casi aniñada que la caracteriza. “¡Popper, me gusta!”, dijo el entrevistador. Acomodándose en la silla y cargando a su mascota en brazos, Beli agregó: “¿Qué es ‘popper’ para ti?”. Su interlocutor, nervioso, conteniendo la risa, la atajó: “Ehhh… Estamos en Disney…”.La escena enseguida se viralizó en TikTok e Instagram por lo inapropiado de la situación que nadie vio venir. De pronto, la sustancia inhalable que facilita la penetración e intensifica el orgasmo, popular entre la comunidad LGBT+, había tomado por asalto el canal de Mickey Mouse y demás personajes infantiles. “Se lo pusieron mis amigos gays”, explicó Belinda sobre el origen del nombre de su mascota. Entonces todo tuvo sentido.Durante los últimos años, los poppers han dado un salto en la normalización de su consumo. De las recámaras de los chicos gay y sitios de encuentro –como cines porno y cuartos oscuros–, pasaron a consumirse entre hombres y mujeres heterosexuales como una droga recreativa en fiestas, antros y festivales de música, y también como parte del sexo.Las rondas de shots se sustituyeron por rondas para inhalar ese vapor que emana de los frasquitos que contienen nitritos de alquilo –la sustancia activa de los poppers–, un químico que antes se usaba para limpiar las cabezas de videocaseteras o sacarle brillo a chamarras de cuero. El efecto de los poppers es breve e intenso, de apenas unos minutos. Un subidón de energía que calienta la cabeza y da una sensación de sentirse etéreo, repentinamente embriagado. Los poppers han hallado un sitio ideal en la pista de baile, con música electrónica de fondo, como si “I feel love”, el clásico ochentero de Donna Summer y Giorgio Moroder, corriera en la sangre de quien lo consume.Porque, ante todo, los poppers tienen un efecto vasodilatador –expanden los vasos sanguíneos, bajan la presión, reducen el oxígeno en la sangre–, que es tan placentero como también puede ser riesgoso. Paradójicamente, no figuran en la lista de sustancias prohibidas en la Ley General de Salud y, por lo tanto, no hay cifras de consumo en México. Aun así, en 2023 la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) emitió una alerta en la que señaló que su uso ha aumentado entre la población juvenil y adolescente, aunque la medida no implicó la prohibición de su venta ni hubo operativos para decomisarlos.
El boom de los poppers: la droga legal que se usa en fiestas y el sexo
El consumo de los poppers brincó de la comunidad LGBTIQ+ a la cultura mainstream.







