La presencia de la ‘tiktoker’ en la Super Bowl junto a Karol G o Pedro Pascal ha despertado la indignación de algunos y la curiosidad de otros. Tras popularizarse en redes por mostrarse sin filtros, anuncia un ‘reality’ en la plataforma de la mano de un socio del cantante y se la señala como la nueva ilusión de Tom Brady

Bad Bunny y su espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl ya habían dado mucho que hablar antes incluso de que se produjera, por las implicaciones de un show como el del puertorriqueño en unos Estados Unidos como los de Donald Trump. El 8 de febrero, 128 millones de personas (solo en Estados Unidos) vieron en directo la actuación, analizando cada detalle para elogiar o criticar. Y días después todavía sigue dando contenido. En general, las expectativas de unos y otros se cumplieron. Para los de la cuerda del presidente republicano fue una ofensa a los valores estadounidenses, mientras que para muchos americanos fue un poderoso mensaje de diversidad e inclusión. Es lo que reflejaba el ambiente de La Casita de Bad Bunny, donde se vio bailar a Pedro Pascal, Jessica Alba o Karol G. Lo que muchos no entendieron fue la presencia de Alix Earle, una influencer de Nueva Jersey de 25 años a la que, a priori, nada le une con el artista.