Japón y Estados Unidos han confirmado que actuaron conjuntamente la semana pasada para frenar la caída del yen, que alcanzó un nuevo mínimo en 40 años.

Esta intervención conjunta es la primera desde 2011, cuando ambos países -en el marco del G7- tomaron medidas coordinadas para debilitar el yen y ayudar a la recuperación económica tras el devastador terremoto y tsunami que azotaron el este de Japón.

Tanto el Ministerio de Finanzas de Japón como el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, han declarado que no dudarán en llevar a cabo más intervenciones conjuntas en el futuro.

La acción pone de relieve los esfuerzos de ambos países para evitar que una venta masiva de yenes y bonos del gobierno japonés tenga un impacto en la economía global, incluyendo la posibilidad de que contribuya a elevar los costos de endeudamiento para Washington.

Los datos del Banco de Japón indicaron que Tokio podría haber vendido cerca de 59.000 millones de dólares estadounidenses para comprar yenes cuando intervino en los mercados de Nueva York el jueves, antes de la operación conjunta confirmada con Washington el viernes.