0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl Gobierno francés fue uno los miembros de la Unión Europea que no firmó la carta que censuraba la política de regularización de inmigrantes de España y relacionaba esa estrategia con la crisis ocurrida este fin de semana en Ceuta. La carta había sido impulsada por el gobierno ultraderechista de Giorgia Meloni y por otros países de Europa como Alemania.Fuentes diplomáticas francesas han razonado hoy esta posición y ha defendido su actuación en la que ofreció ayuda a su vecino del sur ante la crisis que se vivía en la ciudad africana, una respuesta basada en la “solidaridad y la eficacia”.Los ministros de los 27 países de la Unión se reunirán mañana para abordar esta crisis y la solicitud de Italia y Dinamarca de suspender el espacio Schengen para los vuelos procedentes de España.Estas fuentes ponen de relieve el importante papel desarrollado por las autoridades marroquíes que ha permitido reducir el impacto de la avalancha humana que se produjo en Ceuta y en mucha menor medida en Melilla. Así mismo aseguran que Francia no se adhirió a la carta firmada por 22 estados miembro porque considera que tenía un carácter esencialmente político y trataba de instrumentalizar la situación de Ceuta para censurar la política migratoria del gobierno español sin resolver el problema en cooperación con Marruecos.Estas fuentes recuerdan además que Ceuta pese a forma parte del territorio europeo tiene un estatuto distinto dentro del sistema Schengen y que, en consecuencia, las entradas y salidas de este territorio, desde o hacia el continente, están sometidas a mayores controles que las fronteras interiores.No obstante, las autoridades francesas han incrementado los medios de control del tráfico en los puestos fronterizos con España lo que no significan en absoluto una suspensión del espacio Schengen tal y como propuso el gobierno italiano de Giorgia Meloni.Por último, estas fuentes diplomáticas recuerdan que incidentes como el de Ceuta se han producido en otras regiones del continente como la frontera con Bielorrusia o la isla italiana de Lampedusa que en todos esos casos los gobiernos europeos ofrecieron una respuesta solidaria dentro del espacio común de la Unión.